Cómo romper un mal hábito

Romper un hábito adquirido es una de las cosas más difíciles cuando comenzamos una nueva dieta, intentamos mejorar nuestra alimentación o simplemente queremos dejar de hacer algo que sabemos no nos conviene (fumar, comer compulsivamente, dejar de morderte las uñas…etc)

malos habitos

Normalmente se usa la táctica de distraer la mente y te dedicas a pensar en otra cosa, intentando no centrar tu atención en aquello que quieres evitar. Seguramente te has dado cuenta que eso no funciona al menos no a largo plazo, puede servirte temporalmente para no caer en una tentación en un día señalado o en varias ocasiones pero no haces nada con un hábito que tienes demasiado arraigado y que realizas de manera inconsciente sin darte cuenta.

Y este es el problema, que ese mal hábito está tan interiorizado que lo realizas constantemente sin darte cuenta, es algo automático para ti.

Cómo se rompe, pues justamente al contrario de la táctica de pensar en otra cosa, lo que tienes que hacer es céntrarte en el mal hábito antes de que comience, tenemos que impedir que se inicie ese mal comportamiento y lo hacemos estando pendientes de no involucrarnos en él. Así, siendo consciente y pensar: no voy a hacerlo porque no quiero hacerlo. Conseguiremos romper cualquier hábito que nos tenga presa la voluntad.

Pongamos un ejemplo:

Jorge no quiere comer pan y hoy va a una comida con un cliente. Su cabeza estará centrada en la conversación y seguramente coma pan por hábito sin darse cuenta

….realmente tampoco va a saborear la comida y si 3 horas después de haber comido le preguntas en que consistió la comida tendrá que pensarlo, te dirá el menú pero no hablará de detalles como si estaba salada o tenía nuez moscada porque habrá comido de manera automática, la hora de comer es para comer, degustar, saborear y disfrutar, no es un buen momento para discutir o ponerse al día con la agenda…..

En el caso de Jorge lo mejor sería alejar lo máximo posible la bandeja de pan o aún más fácil si siendo porciones individuales renuncias a la tuya (batalla ganada por anticipado) y debería decirse a sí mismo: HOY NO VOY A COMER PAN PORQUE NO QUIERO HACERLO

Vigilando el momento de peligro antes que comience y siendo conscientes de nuestros actos. Podremos manejar cualquier hábito adquirido, por muy enquistado que esté, en poco tiempo.

Y esta estrategia de ser los vigilantes de nuestros actos no solo es válido en el campo de la alimentación, funciona en cualquier otro campo. Tu controlas tus actos, no son tus actos los que te controlan.

Tal como dice Frank Crane:

Los hábitos son más seguros que las reglas.
No tienes que vigilarlos ni preocuparte por mantenerlos, ellos te mantienen.

El estudio científico en el que se basa este artículo esta disponible aquí

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