Estreñimiento, ¿que es eso?

Básicamente el estreñimiento se debe a varios factores: mala digestión, falta de fibra, estrés, una mala dieta o alteraciones y daños en la flora bacteriana que pueden estar derivados unos de otros o sufrirlos por separado. El estrés puede causar malas digestiones o problemas digestivos y un estrés crónico mantenido en el tiempo puede ser causa directa del estreñimiento, al igual que un estrés repentino puede causar diarrea.

En lo referente a la dieta, consumir productos refinados, azúcares, y poca cantidad de fibra no ayuda precisamente a mantener una fácil evacuación del intestino. Además hay casos en que los lácteos y alimentos con gluten fermentan de tal manera que crean  bloques de heces difíciles de eliminar.

Es habitual asociar las intolerancias alimentarias con diarrea, pero estar estreñido es otra forma que el intestino tiene de quejarse. En una diarrea lo que el organismo quiere eliminar es un tóxico o alguna sustancia que lo daña de la forma más rápida, pero sufrir un estreñimiento crónico puede ser una forma velada de manifestar una intolerancia más leve. Y aquí de nuevo gluten y lácteos son los sospechosos más habituales, abandonar su consumo y comprobar si afecta al estreñimiento es la prueba más fiable para diagnosticar intolerancia a estos alimentos.

Tipos de heces

La paradoja de la fibra

Cuando nacemos no usamos fibra alimentaria, en la leche materna no existe la fibra y es cuando empezamos a comer otro tipo de alimentos en cuanto añadimos fibra y esta ayuda al tránsito intestinal. Pero no por tomar más fibra ese tránsito va a significar más salud. Un excesivo consumo de fibra aumenta el apetito porque no la digerimos y en seguida sentimos hambre al estar el estómago vacío. También interfiere en la digestión, dificulta la absorción intestinal y puede llegar a irritarlo.

Además se produce un efecto de círculo vicioso, necesitas fibra para hacer funcionar tu intestino, el intestino se vuelve vago y cada vez necesitarás más fibra para hacer funcionar el intestino. El estreñimiento entonces se produce por una dependencia de fibra en intestinos dañados, a mayor edad más daño y más dependencia de la fibra.

Que evacuas y cuanto necesitas evacuar

Si examinamos las heces el mayor porcentaje es agua, entre un 65 a 85%, luego vendrían los restos no digeridos que en dietas bajas en hidratos pueden representar entre el 5 y 7% mientras que en dietas altas este volumen aumenta hasta el 10 a 15%.

Lo único que excretas sin digerir es la fibra y de la cantidad que tomes depende la cantidad de heces que tengas y su volumen. Azúcares y almidones se absorben en el intestino delgado. Algo parecido sucede con las proteínas, solo excretarías la carne quemada que no sirve para nutrirte. Más del 95% de la grasa consumida se metaboliza en el intestino. Si haces cuentas en dietas bajas en fibra la cantidad a excretar es casi simbólica alrededor de 25 gramos por cada 100 gramos consumidos, por lo tanto es más importante (a ver como digo esto de manera elegante) ver si salen fácilmente son blandas e hidratadas que si es más o menos cantidad.

No te alimenta lo que comes, te alimenta lo que absorbe tu intestino. 

Solución: Añade más grasa

Una solución óptima es añadir más grasa en la dieta, la grasa es esencial en los movimientos de evacuación actuando como un estimulante de la motilidad del intestino. La grasa estimula la producción de bilis en la vesícula biliar, lo que estimula el reflejo gastrocólico que estimula el movimiento peristáltico resultando la defecación. Tanto aceite de oliva como pescados grasos, aguacate, frutos secos y semillas de lino. La grasa mantiene la hidratación en el intestino, e intestinos bien engrasados funcionan mejor a la hora de evacuar, si no hay suficiente bilis no se moverá el bolo alimenticio.

Más información:
A Merck Manual of Patient Symptoms
Digestive Disorders Health Center
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