Una historia sobre algas y flora intestinal

 El alga nori es la que habitualmente se usa para enrollar sushi y en los makis, hay una historia que  podrás contar la próxima vez que la estés consumiendo y que sirve para entender como funciona nuestro intestino y como nos hemos convertido (para bien o para mal) en la especie todoterreno que somos hoy en día.

 Hace aproximadamente 40.000 años en la población japonesa no había bacterias específicas para digerir el alga nori cuando comenzaron a introducirse en la dieta de los pobladores del archipiélago que hoy es Japón. Y es que antes no había necesidad porque se consumían plantas del continente y no algas.

Las bacterias presentes en la flora intestinal tuvieron que adaptarse a este nuevo alimento y estaban incentivadas por la presencia de hidratos de las algas que les servirían de nutriente. Así que para poder aprovechar esos azúcares las bacterias cambiaron su código genético creando enzimas especiales (porfiranasas) que procesarían el porfirano que es el azúcar más abundante en las algas rojas del género Porphyra.

alga nori sushi

La bacteria, Bacteroides plebeius, vive en el intestino humano, junto con miles de millones de otros microbios, pero esta en especial ha adquirido muchas secuencias genéticas que le permiten producir una gran cantidad de enzimas digestivas diferentes. Antes del consumo de alga nori no tenía una enzima específica para alimentarse de esa alga pero probando en laboratorio los genes de la bacteria se descubrió que había específicos para descomponer el nori.

Esta bacteria vive en el océano y se encuentra en las algas rojas. Una vez se siguieron las pistas genéticas de la bacteria y se tomaron muestras de diferentes poblaciones se descubrió que esa cepa “devora nori” solo existía en el intestino de los japoneses y que los estadounidenses carecían de esa versión del microbio y por tanto no pueden obtener alimento del alga.

Lo que los científicos suponen es que ha sido una adaptación de la flora bacteriana en respuesta al consumo de algas. Seguramente ingirieron algunas bacterias del océano y estas intercambiaron material genético con las bacterias ya presentes en el intestino.

Y esto que parece tan especial realmente sucede con mucha facilidad, cada día consumes alimentos y estos vienen con “su ración de vida” en forma de microorganismos. La flora intestinal necesita adaptarse para sobrevivir y lo que hoy no digieren en un corto período de tiempo puede ser digerido sin problema. Esto nos ha ayudado a adaptarnos a diferentes alimentos y ambientes y ser capaces de sobrevivir.

¿Pero si se consume sushi en EEUU porque los estadounidenses no tienen esas bacterias?

El problema es la industrialización. El alga ha sido tostada antes y las bacterias han fallecido en el proceso. Y como con esta alga sucede con muchos productos industriales que consumimos y que están carentes de nutrientes porque no tenemos la flora intestinal adaptada para aprovecharse de ellos.

Quizás esto termine siendo un problema más grave porque la flora bacteriana no solo nos ayuda a digerir nuevos alimentos también modula nuestro sistema inmune, nos hacen más resistentes a otras bacterias no beneficiosas y por lo tanto nos previenen de enfermar.

  • Recuerda que hay más bacterias en tu cuerpo que personas sobre la tierra
  • Más bacterias en tu colon que células en tu cuerpo
  • Aún no se sabe exactamente cuanto y de que manera nos afectan

Más información:

Transfer of carbohydrate-active enzymes from marine bacteria to Japanese gut microbiota

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Redes sociales:
A %d blogueros les gusta esto: