Probioticos, mitos, verdades y lengua negra

Los probióticos son bacterias vivas de las que mucho se ha hablado y aunque hay evidencias de sus beneficios también son muchos los mitos se han creado a su alrededor.

Benefícios-probioticos

Nuestro intestino es un ecosistema variado y complicado, tenemos cientos de bacterias el 99.9% son anaeróbicas (mueren si se exponen al oxígeno) este tipo de bacterias, que representan hasta el 80% de la flora bacteriana, no pueden cultivarse en una atmósfera rica en oxígeno. Hay tantas cepas distintas de Lactobacillus que difícilmente los que componen nuestra flora son los mismos que comemos.

El 70% del sistema inmunológico se encuentra en el intestino previniendo que sustancias no deseadas pasen al torrente sanguíneo (un problema en personas cuyo sistema inmunitario está deprimido por la quimioterapia) y proporcionan la primera línea de defensa contra bacterias y toxinas que podemos haber ingerido. Es importante tener la flora intestinal correcta, porque también metabolizan la vitamina K y ayudan en la digestión y absorción de alimentos (y son las que producen los gases), pensemos que esas bacterias ocupan un espacio que si es ocupado por otros patógenos podría debilitarnos y enfermarnos. Desequilibrios causados por antibióticos en esta flora pueden suponer un crecimiento irregular de las bacterias supervivientes que puede resultar en diarreas o estreñimiento.

Cuando hablamos de suplementos de probióticos es muy excepcional que la especie que viene en esa pastilla sea la misma que existe en el intestino, y de coincidir el porcentaje de esa bacteria es inferior y pocos beneficios obtendremos y más aún si en el propio proceso de fabricación han destruido esas bacterias y están muertas e inactivas.

Cada vez que consumimos alimentos crudos o cocinados o bebemos agua, estamos consumiendo bacterias y es obvio que tendremos más de las más habituales. Si introducimos una bacteria nueva, obtendremos beneficios mientras la tomemos, pero dejará de producirse en cuanto dejemos de tomarla si no pertenece a nuestra flora habitual. Por eso los probióticos con especies distintas a la nuestra tienen los días contados, literalmente.

Los probióticos son definidos como «microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas confieren un beneficio para la salud » según dice la OMS y «para obtener el máximo beneficio,  hay que tratar de consumir una variedad de bacterias diferentes, ya que cada una puede aportar algo diferente.»  Pero no dicen que tomar mucha cantidad de unas pocas bacterias vayan a beneficiar nuestra salud.

Cuando tomamos grandes cantidades de un organismo vivo que no pertenece a nuestra flora bacteriana normal se produce una reacción por parte de nuestro sistema inmunitario en forma de inflamación. Lo único que se consigue es aumentar la cantidad de ese organismo en nuestras heces. Tomar L. casei immunitas solo consigue que tengas más L. casei immunitas en tus heces. 

lengua negra

Mi madre tiene la lengua negra, es algo bastante inquietante (por no decir otra cosa). El lunes pasado fue al médico, que le recetó 750mg amoxicilina para tratar unas «placas» en la garganta, cometió el error de tomar 2 pastillas juntas. El resultado fue que los antibióticos mataron algunas bacterias de su boca y le provocaron una proliferación de hongos. En la farmacia rápidamente le ofrecieron un probiótico de 20€, que muy amablemente rechacé y hemos tratado de repoblar su boca con bacterias conocidas, usando el yogur que tenía en la nevera. Ha funcionado y nos hemos ahorrado 20€ que no está nada mal, ¿verdad?

Más información:
Should the use of probiotics in the preterm be routine?
Meta-analysis: probiotics in antibiotic-associated diarrhoea
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