¿Es la vitamina D la cura al dolor crónico?

La vitamina D que se forma en la piel cuando te expones al sol puede ser la clave para tratar un dolor crónico que no consigues calmar con anagésicos. Para llevar una vida saludable se necesitan varios nutrientes, pero uno de las más esenciales y casi olvidados es la vitamina D. Primero con la moda de los desnatados y el consiguiente miedo a la grasa, al que se unió el miedo a la exposición solar han sido los causantes de que lo habitual sean niveles muy bajos de vitamina D en todo tipo de personas pero especialmente en niños y ancianos.

En países como India donde la cantidad de sol es más que suficiente para tener unos adecuados niveles de vitamina D es habitual una deficiencia de vitamina D causada por una nutrición deficiente con dietas bajas en grasa. Sólo tienen el 10% de la vitamina D disponible a través de fuentes alimenticias en su dieta alta en hidratos y que adolece de ácidos grasos.

fuentes naturales de vitamina D

La vitamina D es soluble en grasa y está presente en pocos alimentos, de fuentes vegetales se obtiene en forma D2, y de fuentes animales obtenemos la vitamina D3 (colecalciferol). Una vez entra en el torrente sanguíneo es metabolizada en hígado y riñón para activar las hormonas que aumentan la absorción de calcio, aumentando así la (bio) disponibilidad de calcio. En el hígado, la vitamina D se convierte en 25-hidroxi colecalciferol o 25 D (OH), que se convierte luego en el riñón a 1, 25 D (OH).

El fósforo absorbido en el intestino y la hormona proteica paratiroidea secretada por la glándula paratiroides regulan la cantidad que produce el riñón y con ello se regula el metabolismo del calcio y la cantidad absorbida de este, normalizando los niveles de calcio en sangre. Si tenemos esto en cuenta es más importante la cantidad de vitamina D que tengas en sangre para activar las hormonas que la cantidad de calcio que puedas consumir y que no se asimila sin las condiciones hormonales adecuadas.

como funciona la vitamina d

La deficiencia de vitamina D está asociada al síndrome metabólico, diabetes de tipo 1, enfermedades del corazón, huesos frágiles e osteoporosis, fracturas, infecciones e incluso cáncer. Los estudios más recientes asocian los bajos niveles de vitamina D con diversos síndromes de dolor crónico, dolores musculares en las piernas de ancianos, neuropatía postherpética, enfermedad de células falciformes, dolores de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor de espalda crónico, dolor difuso muscular y/u óseo.

Sobre todo no olvides que para obtener buenos niveles de vitamina D de forma natural no es suficiente con la exposición solar, la dieta debe contener grasa para poder metabolizar esa vitamina D.

 Más información:

Vitamin D Council
Vitamin D and Chronic Pain: Promising Correlates
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