Virus del papiloma humano vitaminas para combatirlo

El virus del papiloma humano es una enfermedad de contacto piel a piel que afecta a un gran porcentaje de la población humana. Dependiendo del tipo de cepa, las infecciones por VPH se resuelven por la regeneración celular natural en el cuerpo en la mayoría de casos casi el 90% de las infecciones por VPH, es el mismo sistema inmunológico quien elimina el virus del cuerpo, por lo que mantener un sistema inmunológico sano es fundamental. Aunque hay cepas mucho más agresivas que pueden causar crecimiento canceroso.

Con un sistema inmunológico debilitado se corre mayor riesgo de contraer y desarrollar la enfermedad. Un sistema inmunitario fuerte es lo que necesitas para defenderte de cualquier tipo de virus. La dieta ayuda mucho más en la prevención de cualquier tipo de enfermedad pero también es una herramienta que no va a curarte, aunque si puede ayudar a que la enfermedad se desarrolle más lentamente y mejoren los síntomas, siempre con el objetivo de evitar que las células muten a cancerosas.

Virus papiloma

La importancia de las proteínas, ácido fólico y B12

Comer cantidades adecuadas de proteínas (50 a 175 g por día, lo que supone de un 10 a 35% en el total de la dieta), supone un impulso a la función inmune, dicho aminoácidos ayudan a desencadenar la producción de anticuerpos para combatir los virus.

Es importante mantener un buen nivel de ácido fólico ya que está demostrado que las mujeres con niveles más bajos padecen infecciones de alto riesgo que pueden progresar a cáncer cervical. Aún no está claro que con la suplementación se pueda prevenir ese mayor riesgo ante el cáncer pero con una dieta donde no haya carencia de ácido fólico (espinacas, setas, brécol, plátano) es suficiente para que las infecciones más severas no tengan lugar.

Con la Vitamina B-12 sucede algo similar y es importante mantener un buen aporte en la dieta para prevenir el cáncer, ya que las mujeres que tenían menor cantidad de B12 también tenían más índices de infecciones de alto riesgo que derivaban en cáncer, a pesar que este estudio se realizó sobre mujeres indias se cree que es extrapolable a todas las mujeres y se recomienda añadir más carne de ave, mariscos y huevos en la dieta.

En general, todas las vitaminas del grupo B: Tiamina (B-1), Riboflavina (B-2), Niacina (B-3), Ácido pantoténico (B-5), Piridoxina (B-6), Biotina (B-7), Ácido fólico (B-9) y B12 (combinación de enzimas), están involucradas con los mecanismos que aúnan metabolismo celular y producción de energía. Energía celular necesaria que proporcionamos al sistema inmune para combatir infecciones.

La vitamina D, que producimos al exponernos al sol, es esencial para activar las células encargadas de eliminar patógenos y prevenir la proliferación de infecciones.

 VPH y vitaminas antioxidantes:

Un estudio demostró que existe evidencia experimental y epidemiológica conforme las vitaminas antioxidantes A, C y E pueden inhibir la carcinogénesis contribuyendo a la reducción en sus células. Estas vitaminas promueven la curación, reparación de los tejidos y nos protegen de los daños ocasionados por los radicales libres . Pero en dicho estudio no se determinó la cantidad o la combinación ideal para suplementar dichas vitaminas, así que debemos asegurarnos de que estén presentes en nuestra dieta.

La Vitamina C en particular es un potenciador del sistema inmune que mantiene los tejidos sanos y fuertes. Tiene un efecto protector frente a los cambios del cuello uterino que pueden convertirse en cancerosos. Puedes consumirla en frutas cítricas y pimientos rojos. Es soluble en agua y no presenta toxicidad, lo que la hace ideal para suplementar hasta 2.000 a 5.000 mg al día. Sabiendo que una vez superado el límite de absorción de tu cuerpo es laxante o notarás malestar estomacal, lo que es un indicativo para bajar la dosis.

 La vitamina E es necesaria para el correcto funcionamiento del sistema inmune, pero más complicada a la hora de suplementar por su toxicidad. Las mejores fuentes de vitamina E son los frutos secos (almendras, avellanas) verdura de hoja verde (espinaca, aceitunas, espárragos trigueros y brécol) aguacates, calabaza y aceite de oliva virgen extra.

La vitamina A es importante para combatir infecciones ya que tiene un papel primordial en la producción de glóbulos blancos y linfocitos. En presencia de una infección el nivel de vitamina A (retinol) y carotenos, desciende rápidamente pudiendo causar deficiencias. Simplemente con aumentar las cantidades de verdura en la dieta podemos reducir ese riesgo en un amplio 54%.

A evitar:

Cualquier sustancia tipo inmunodepresora, desde el cloro del agua corriente hasta el azúcar y/o hidratos refinados también evita fumar o un exceso de alcohol o fruta. Evita los aceites de semillas altos en omega 6 con efecto proinflamatorio, mantener un bajo nivel en omega 6 evita la división de células cancerosas. Evitar la suplementación con hierro, si vas a consumir multivitamínicos busca aquellos que no tengan hierro en sus fórmulas, un exceso de hierro nutre las células equivocadas. 

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