No hay vitamina D si tomas el sol a través del cristal

Ayer hicimos un viaje de 5 horas en coche con un sol abrasador fuera que nos quemaba la piel dentro del coche. Pero, ¿Esta situación sirve para producir vitamina D? Me temo que no, salvo que saques la mano por la ventanilla…

sol y vitamina d

Cuando tomamos el sol a través de un cristal la luz ultravioleta UVB no penetra y lo único que recibimos es UVA. Dentro y fuera de casa siempre estamos más expuestos a UVA que a UVB, porque al aire libre hay 20 veces más UVA que UVB. Los rayos UVA son más largos (320-400 nm) que los rayos UVB (280-315 nm) y el cristal de la ventana evita que lleguen los rayos más cortos y solo el 62,8% de rayos UVA consiguen pasar. Las ventanas tintadas por su parte solo bloquean el 3,8% de los rayos UV y el tintado total bloqueará el 99,1% de los rayos UV

Ambos tipos de luz solar ayudan al envejecimiento y queman la piel, pero solamente con el UVA quemarse es un proceso más lento. Con la luz solar directa nos llega el UVB que produce quemazón de la piel (eritema), pero mucho antes de quemarnos comienza la sintetización de la mal llamada vitamina D (en realidad es una pre-hormona) necesaria para luchar contra las infecciones, osteoporosis, cáncer..etc.  Cuando los rayos ultravioletas del sol alcanzan la piel reaccionan con el 7-dehidrocolesterol, uno de los componentes del colesterol sanguíneo que se convierte en precursor de la vitamina D (colecalciferol).

Una quemadura producida por el sol no deja de ser una respuesta del sistema inmunitario ante una situación en la que se pone en peligro la supervivencia de las células de la piel. Cuando las células mueren se ponen en marcha procesos para asegurar la supervivencia de las células que no han muerto. La piel se inflama y llegan leucocitos y otras células específicas que ayudarán a luchar contra las posibles infecciones y progresivamente ayudar a proteger y curar los tejidos lesionados.

Pero no es tan sencillo, durante la muerte celular hay una fuga de proteínas plasmáticas e hiperemia (aumento en la irrigación a un órgano o tejido) y la zona afectada aumenta de volumen y temperatura. Las células lesionadas liberan «señales de peligro» que alertan de la muerte celular y propician la respuesta proinflamatoria, pero también se activan células dendríticas que activan las respuestas  inmunes, esto puede significar daño en los tejidos si la respuesta es excesiva.

  respuesta proinflamatoria al sol

Mientras una exagerada suplementación de vitamina D3, lo que en adultos equivaldría a tomar 50,000 unidades al día durante meses (en niños esta toxicidad es menor 40.000 unidades en un mes), puede llevarnos a una hipervitaminosis, exceso de calcio en sangre y calcificación de huesos, la exposición a la luz natural o consumir alimentos que contengan vitamina D no implica tal toxicidad, primero porque la piel limita su producción y segundo porque habría que consumir cantidades ingentes de hígado de bacalao para llegar a intoxicarnos.

Cuando en los geriátricos ponen a nuestros mayores a tomar el sol a través de los ventanales porque «es bueno para los huesos» más valdría que les diesen una cucharada de aceite de hígado de bacalao, que seguramente tomaban cuando eran pequeños. El sol a través de las ventanas puede darles calor y envejecer aún más su piel, y dado que al perder grosor la piel también disminuye la absorción de vitamina D, los ancianos que raramente se exponen al sol son los que presentan más deficiencia, y consecuentemente más infecciones, descalcificación ósea (osteomalacia) y peor salud. Si te preocupa la salud de tus mayores, sácales a que les de la luz.

anciana sin vitamina d

 Más información: 
The inflammatory response to cell death
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