Vitaminas del grupo B para luchar contra infecciones

Las vitaminas del grupo B actúan en general como coenzimas, es decir, son sustancias orgánicas que se unen a las enzimas que poseemos y las ayudan a realizar las funciones específicas para las que están programadas. Cuando se descubre una vitamina se le pone el nombre en letra mayúscula y luego se busca el nombre específico de la sustancia en que consiste, esto significa que la vitamina B1, se descubrió antes que la vitamina B3 pero no significa que una sea más importante que la otra, porque todas son esenciales para la vida.

En el grupo B es esa función como coenzimas lo que las diferencia de otras vitaminas, a pesar que dentro de este grupo haya sustancias muy diversas que solo tienen en común que todas son hidrosolubles (se disuelven en agua) y por tanto no se pueden almacenar en el organismo. Además como no podemos tampoco sintetizarlas de otras sustancias es imprescindible que se incluyan en la dieta para asegurarnos su presencia.

vitaminas contra infecciones

Recientemente se ha descubierto como algunas células del sistema inmune especializadas en reconocer el resultado de la síntesis de vitaminas del grupo B, usan esto como referencia para activar el sistema inmune en la lucha contra todo tipo de infecciones, desde la candidiasis a la tuberculosis. Estas células (MAIT) son abundantes en mucosas como intestino, boca y pulmones y ahora se sabe como desarrollan su función protectora, estando atentas a la sintetización de la vitamina B9 (ácido fólico) y la vitamina B2 (riboflavina) por parte de bacterias, lo que sirve de detonante para descubrir la presencia de estas bacterias y atacarlas cuando aún no hay infección.

Y es además importante porque significa un paso más hacia la total comprensión de las interacciones entre las bacterias del intestino y el sistema inmunológico, que aún no se sabe hasta donde están implicadas en trastornos intestinales o de las mucosas como puede ser el síndrome de intestino irritable o cualquier otra con resultado inflamatorio del intestino.

Sobre la riboflavina o B2

Esta vitamina es importante para el metabolismo energético celular, podríamos decir a grandes rasgos que es la encargada de que la célula respire y produzca energía.   Y las necesidades que tengas de ella depende de la cantidad de calorías que consumas. Es importante para mantener una buena visión y también para mantener piel y mucosas en perfecto estado ya que influye en la cicatrización y renovación de tejidos.

La vas a encontrar en carnes (hígados de cordero y ternera), en algas como la espirulina, clara de huevo, paprika, lácteos, levaduras y verduras verdes (lechuga, acelgas, espinacas), especialmente importante para aquellas mujeres que estén tomando anticonceptivos orales, diabéticos y personas con enfermedades intestinales o enfermedades crónicas del corazón.

el ácido fólico o B9

 Es la mal llamada vitamina de las embarazadas pero que todas las personas necesitan producción y mantenimiento de nuevas células y para la formación de proteínas y hemoglobina y con ello prevenir las anemias. Y a pesar que también es una vitamina hidrosoluble puede ser almacenada en el hígado por lo que una deficiencia es poco habitual. Hay que tener cuidado con las suplementaciones de esta vitamina porque interactua con la vitamina B12 y puede enmascarar una deficiencia de esta última (anemia perniciosa) y que no es descabellado si te das cuenta que desde que se relacionó la deficiencia de folato con algunos riesgos durante la gestación (espina bífida, defectos del tubo neural, desarrollo tardío del bebé..etc) los gobiernos se han dedicado a permitir la fortificación de harinas (cereales, maíz, arroz) con vitamina B9.

La vas a encontrar de nuevo en el hígado esta vez de patos, ocas y pavos, agar agar, puerro, romero, cilantro, mejorana, orégano.

Instrucciones de uso

No olvides que las vitaminas hidrosolubles son sustancias orgánicas que se deterioran con temperaturas muy altas y con procesos agresivos de cocción. Usar un soplete de cocina puede ser muy chic, pero el resultado es nefasto para el contenido vitamínico de las comidas. En concreto la riboflavina es sensible a la luz solar y al calor, la leche ha perdido más del 20% de su contenido en el proceso de pasteurización.

soplete cocina

 

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