Sirope / Jarabe / Néctar de ágave, no tan natural como pensabas

El sirope de ágave es un edulcorante muy promocionado por las personas que siguen dietas veganas como un sustituto de la miel. La materia prima se extrae de una planta tropical que crece en México y que se conoce como: agavepitamagueycabuyafique o mezcal.

agave-nectar

El mayor problema con el ágave es derivado de los procesos industriales que se usan para poder comercializarlo, ya que el ágave necesita ser procesado para que no fermente y se convierta en tequila. En el proceso de refinado se calienta a altas temperaturas para extraer las moléculas de fructosa de la inulina (una fibra vegetal) presente en los bulbos de ágave, usando para ello productos como el carbón activo o el  ácido sulfúrico. Este proceso hace que desaparezcan las vitaminas y coenzimas naturalmente presentes perdiendo totalmente su valor nutritivo. El resultado es una molécula de fructosa libre, sin contenido en fibra y mucho más dañina que la fructosa original, que pasa rápidamente del intestino al hígado. Más tarde, en el proceso industrial, se rebaja con jarabe de alta fructosa derivado del maíz para obtener más cantidad y rendimiento ya que la planta de ágave azul es escasa. El jarabe de alta fructosa aumenta el beneficio comercial ya que es muy barato en comparación con el ágave. (Enlace métodos usados)

Contenido en azúcares, cantidad y tipo en 100 gramos (fuente):

Ágave sin procesar: Sacarosa 410 mg, Glucosa 1.190 mg, Fructosa 980 mg
Ágave deshidratado: Sacarosa 4.390 mg, Glucosa 3.480 mg, Fructosa 42.830 mg
Ágave cocinado: Sacarosa 1.720 mg, Glucosa 1.580 mg, Fructosa 17.569 mg

El gancho comercial es su bajo índice glucémico, apto para diabéticos y eso es debido a que en su composición el azúcar proviene en mayor proporción de la fructosa, dependiendo del procesamiento llevado a cabo esto será de un 55 a un 90%. Una concentración de fructosa tan alta  solo se encuentra en el jarabe de maíz de alta fructosa que contiene hasta un 80% de fructosa.

La fructosa tiene bajo índice glucémico porque más lento que la glucosa a la hora de metabolizarse. Mientras la glucosa puede ser absorbida por cualquier célula de nuestro cuerpo en presencia de suficiente insulina, la fructosa solo se metaboliza en el hígadoal igual que sucede con el alcohol, transformándose directamente en grasa y haciendo que se acumulen depósitos de grasa (hígado graso no alcohólico) aumentando por tanto el riesgo de daño hepático. La fructosa al contrario que sucede con la glucosa no ayuda a completar las reservas de glucógeno y tampoco sirve para recuperarnos después del ejercicio.

Dietas altas en fructosa procesada y refinada, producen resistencia a la insulina (mantienen alta la insulina durante más tiempo), obesidad, hipertensión, diabetes mellitus y dislipemia, aumento en los niveles de triglicéridos y ácido úrico, esto significa que es una sustancia inflamatoria en el organismo que promueve el envejecimiento prematuro y el síndrome metabólico. En diabéticos dificulta el control de la glucosa porque a pesar que no incrementa la glucosa justo al ingerirla, sí lo hace después de ser metabolizada por el hígado en la misma cuantía dependiendo de la cantidad consumida.

¿Cual es la cantidad máxima de fructosa que debemos consumir al día?

Para evitar los efectos indeseables de la fructosa sobre nuestros niveles de triglicéridos y ácido úrico, debemos ser moderados en su consumo y no excedernos de 25 gramos al día, sumando las cantidades totales que obtendríamos en frutas y demás vegetales.

frutas y contenido en fructosa

Para cualquier persona interesada en mantener la salud es mucho más aconsejable usar otro tipo de edulcorante y evitar aquellos altos en fructosa. En la fruta la proporción de fructosa nunca llega a ser tan elevada como en los productos procesados. Además la fruta contiene fibra, enzimas, vitaminas y minerales.

Nota para embarazadas: El ágave contiene altas dosis de saponinas sustancias tóxicas presentes en la planta que pueden estar relacionadas con abortos al estimular el flujo de sangre hacia el útero.

Para diabéticos: Other Sweeteners to Consider: Agave and Coconut Palm Sugar from Diabetes Self-Management

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