Sensibilidad al gluten: tu médico no puede diagnosticar lo que no conoce

Si viste algún episodio del Dr. House seguro que recuerdas cuando se juntaba con su grupo y comenzaban a relacionar los síntomas que tenía el paciente con las enfermedades que ellos conocían y les encajaban en el cuadro. Las enfermedades autoinmunes siempre eran candidatas porque son las que presentan mayor variabilidad de síntomas y funcionan como un pequeño cajón desastre donde todo tiene cabida.

haciendo un diagnostico

Esto aproximadamente es lo que sucede en la mente de tu médico cuando llegas a su consulta con una serie de síntomas que necesitas te diga a que son debidos y esperando que consiga darte una solución. En esta situación no solo dependes de haberle contado todo lo que te sucede, tenga relación para ti o no, también dependes de los conocimientos de tu médico y de lo actualizados que estos estén, pero también hay que entender que como humanos a veces cometemos errores en la toma de decisiones debidos a suposiciones y sesgos.

En medicina uno de los más comunes es el sesgo de anclaje que, grosso modo sucede cuando los profesionales se aferran a lo que conocen y no son capaces de ver un poco más allá en un conjunto de síntomas. Una vez se descartan las enfermedades que les encajan con los síntomas se sienten perdidos y no saben ofrecer otras soluciones.

Sensibilidad al gluten, el elefante en la habitación

Imagina un paciente que presenta síntomas como debilidad, cansancio, hinchazón, náuseas, indigestión, diarrea, erupciones en la piel, pelos encarnados, piel agrietada, dolor articular y muscular, pérdida anal de grasa sin digerir, cambios de peso, entumecimiento de pies y manos, espasmos musculares en piernas (especialmente de noche), cambios de humor, depresión leve y patrones alterados de sueño. Tiene un constante dolor de vejiga muy intenso, y se le diagnostica (por exclusión de cualquier otra posibilidad) como cistitis intersticial que no responde al tratamiento farmacológico y por tanto consideran incurable. Durante 10 a 15 años ha sufrido años de biopsias y pruebas.

Finalmente dejó de buscar un diagnóstico, su salud sigue deteriorándose, deja de andar y se recluye en casa. Y la esperanza que no encontró en los hospitales apareció en un foro de Internet donde le sugerían que probase a eliminar gluten y lactosa, para su sorpresa solamente en una semana los resultados fueron espectaculares con la remisión de la mayoría de dolores y síntomas. Al volver a tomar gluten y lactosa los síntomas volvían y tardaban varios días en desaparecer. En 20 años de «peregrinación hospitalaria» ningún profesional había nombrado el gluten como posible causa. Había muy buenos profesionales que le atendían pero todos se especializaban en su campo específico, veían los árboles pero no el bosque. Un especialista en vejiga no es un especialista en medicina gastrointestinal.

La  intolerancia o sensibilidad al gluten no se manifiesta como la enfermedad celíaca clásica, ambas comparten síntomas y pueden provocar enfermedades autoinmunes como la artritis, cistitis intersticial, y problemas neurológicos como el hormigueo y entumecimiento de las extremidades. El gluten afecta al sistema digestivo, piel, sistema nervioso,  músculos y articulaciones, sueño y estado de ánimo. En este caso había un claro indicio y el dolor de vejiga empeoraba cuando más aguda era la inflamación intestinal que el paciente comentaba pero que no tenían en cuenta. Se encontraba mejor y prácticamente sin síntomas, cuando hacía ayuno de 24 horas antes de una prueba médica lo que le llevó a sospechar que su mal estaba relacionado con algo que comía. Pero los médicos le decían que no  había nada que pudiera relacionar los síntomas intestinales con los de vejiga.

El diagnostico final de la enfermedad que padecía fue de sensibilidad e  intolerancia al gluten a través del Dr. Kamran Rostami al que llegó a mediante sus publicaciones científicas. Averiguaron que una infección intestinal fue el detonante y después su intestino se volvió más permeable al gluten. Esta enfermedad como tal se conoce desde 1986 y se estima que puede estar afectando al  6-10% de la población. La gran mayoría sin diagnosticar ya que a día de hoy no existen marcadores biológicos en  laboratorio específicos para la sensibilidad al gluten. El diagnóstico se basa en criterios de exclusión y los síntomas solo se resuelven con una dieta libre de gluten.

Más información:

A Patient’s Journey Non-coeliac gluten sensitivity

Publicaciones del Dr. Kamran Rostami

 

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