Curiosidades sobre tu tejido adiposo y como controla tu cuerpo

Nos pasamos más tiempo de nuestra vida intentando deshacernos de la grasa corporal que entendiendo porque está ahí y cual es la función que cumple. Las normas estéticas dictan lo que hacemos y lejos de maravillarnos de lo que el tejido adiposo es capaz de hacer, nos lamentamos cuando acumulamos demasiado y rápidamente corremos a ponerle remedio para rebajarlo. Remedios que no siempre son los adecuados.

Tejido graso

Antes se creía que el tejido adiposo era una masa de simple almacenaje (muchos aún siguen pensándolo) pero hoy sabemos que no es así. Nuestro tejido adiposo funciona como un sistema endocrino y segrega hormonas que tienen muchísimo impacto sobre la salud en general de tu cuerpo. Deja de pensar en tus michelines como simples estorbos y míralos casi como mirarías un órgano más de tu organismo.

La relación entre el tejido adiposo y el resto del organismo es compleja y hasta el descubrimiento de la leptina (1994) no se tenía muy en cuenta. Pero la grasa es indispensable en ciertas ocasiones:

Sin un mínimo de grasa el cuerpo de una mujer no es fértil. Si no tienes la grasa necesaria para proteger el cigoto/embrión tu cuerpo no va a darte siquiera la oportunidad de intentarlo. Muchas mujeres ni siquiera tienen la menstruación si no mantienen un mínimo de tejido adiposo.

Cuando segregamos leptina lo hacemos desde las células adiposas. Si haciendo una dieta demasiado restrictiva pierdes mucha grasa el nivel de leptina baja y tienes hambre y menor capacidad de saciarte al comer. Esta es la razón de que las dietas hipocalóricas tengan efecto rebote si adelgazas demasiado rápido.

– Las células grasas influyen sobre el sistema inmune. Cuando hay demasiada grasa corporal se eleva el proceso inflamatorio que termina en algún tipo de enfermedad y en el caso de no tener apenas tejido adiposo el sistema inmune se deprime y hay más riesgo de infecciones. Esto también sucede cuando se mantienen dietas bajas en grasa, la vitamina D es liposoluble y está relacionada directamente con tu sistema inmune.

– El número de células grasas que tenemos en nuestro cuerpo va creciendo desde la infancia hasta la adolescencia, una vez se ha estabilizado su número permanece igual por el resto de nuestra vida. Cada año mueren y se reemplazan alrededor del 10% de tus células grasas, independientemente del peso que tengas.

– Obviamente las personas delgadas tienen menos células grasas sin embargo las producen hasta los 18 o 19 años. Los adolescentes obesos dejan de producir células grasas en torno a los 16 o 17 años. Y aún no se sabe porqué algunas personas llegan al final de su adolescencia con más células grasas que otros. A día de hoy se culpa a una codificación genética e incluso se cree que situaciones durante el desarrollo fetal y la  infancia puedan tener algo que ver.

– Sorprendentemente cuando hay una liposucción por medio o una ganancia de peso exagerada el número de células adiposas permanece igual. Lo que se modifica es el tamaño de las mismas.

tipos de grasa

No puedes escoger donde se va a almacenar tu grasa corporal, dependiendo del lugar donde se almacene hay mayor riesgo para tu salud

Grasa subcutánea: se puede definir como una capa localizada bajo la piel. La genética tiene mucho que ver y dependiendo de tu sexo. Las mujeres acumulamos más en muslos y/o pecho, también sufrimos más celulitis debido a ciertas hormonas, mientras los hombres acumulan en la zona abdominal.

Grasa visceral: enterrada debajo de los músculos y en las partes más internas del cuerpo esta grasa se sitúa en los espacios que hay entre los órganos. Esta sí es la grasa que debe preocuparnos porque conlleva mayor riesgo de inflamación, enfermedad cardiovascular y diabetes.

Ten en cuenta que cuando adelgaces el primer sitio en el que vas a perder grasa será en el último donde la hayas acumulado, así que no te deprimas si no la pierdes donde deseas…..

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