¿Ha evolucionado tu cuerpo todo lo que debería?

Somos una especie muy evolucionada, ¿no es cierto? Comenzamos a andar erguidos, comenzamos a comer carne para obtener más calorías y no necesitar estar comiendo continuamente, más tarde aprendimos a cocinarla y desde entonces cada uno de nuestros avances han significado alejarnos un poco más de la especie que fuimos para descubrir que hemos modificado totalmente nuestro entorno, hasta hacerlo totalmente irreconocible, pero algo falla en esta vertiginosa progresión: nuestro cuerpo.

diseño sapiens

Nuestro organismo no ha evolucionado a la par que nuestro intelecto y entorno, entonces sucede que nos encontramos con ciertos “problemas de diseño” que no se adaptan al estilo de vida que ahora necesitamos llevar. ¿Cuales son estos pequeños defectos?

Hueso cóccix o rabadilla: diseño obsoleto hace  35 millones de años. Es lo que serían los vestigios de una cola que no vamos a desarrollar, pero estamos usando esa estructura ósea como anclaje de músculos y también para mantener el recto en su sitio.

Canal del parto muy estrecho: diseño obsoleto hace 2-3 millones de años. Ponernos en pie fue un avance para nuestra especie, pero las hembras han sufrido las consecuencias. Nos hicimos más inteligentes, más sociables y nuestro cerebro creció, mientras que por un cambio en el centro de gravedad del esqueleto, la pelvis se adelantó para mantener la postura erguida y ahora estamos perfectamente adaptados a andar sobre 2 extremidades pero damos a luz con mayor dificultad que nuestros ancestros.

Apéndice: diseño obsoleto hace 2 millones de años. Necesario cuando consumíamos una dieta basada en plantas ya que contenía bacterias que nos ayudaban a digerir la celulosa. Tras el cambio en la dieta ya no tenemos las bacterias que digieran celulosa por lo que ha quedado sin uso. Aunque ahora se cree que pueda funcionar como escondite para parte de la flora intestinal cuando esta se destruye a causa de una infección y/o uso de antibióticos, pero esto es solo una teoría.

La piel de gallina: diseño obsoleto hace 1 millón de años. La razón para tener ese reflejo es que nos ayudaba a protegernos del frío cuando nuestro cuerpo estaba cubierto de pelo casi en su totalidad. Una vez hemos perdido gran parte de ese pelo no tendría que producirse porque ya no tiene sentido, pero ahí está.

Muelas del juicio: diseño obsoleto desde hace 50.000 años. Nuestros ancestros las necesitaban para mordisquear plantas gruesas y tallos, pero perdieron su razón cuando comenzamos a comer carne y a cocinarla, nuestra mandíbula se hizo más pequeña pero esas enormes muelas siguen naciendo generación tras generación. Quienes tienen la suerte de nacer sin ellas se lo deben a una variación genética, los demás tendremos que visitar al dentista para entre otras cosas evitar que al crecer colisionen con otras muelas y se infecten.

Metabolismo: diseño obsoleto desde hace 1.500 años. Realmente solo hace un par de cientos de años que el azúcar es una sustancia ubicua en nuestra dieta, pero no han sido suficientes para adaptarnos a sus efectos sobre algunos de nuestros órganos. El azúcar engaña al cerebro y nos hace perder la señal de saciedad y nos provoca a comer más dulce. La capacidad de regular la glucosa se deteriora cuando más necesidad tenemos de usarla, resultando en enfermedades que deberían ser esporádicas pero que cada vez son más comunes, como la diabetes tipo 2 cuya aparición es ahora más habitual en individuos más jóvenes.

El que nuestro cuerpo se pueda adaptar a los cambios es algo imprescindible para la supervivencia de la especie. Pero esos cambios se producen a un ritmo menor de lo esperado, a veces con resultados poco problemáticos, pero en el caso del metabolismo ocasiona, hoy en día, muchos problemas a gran número de personas.

Comenzar a andar erguidos nos ayudó a sobrevivir, poder defendernos y conseguir cazar, comenzar a comer carne nos ayudó a desarrollar la inteligencia pero, ahora la pregunta es ¿Que beneficio, para la especie, tiene el consumir mayor cantidad de alimentos azucarados?

De alguna forma nos encontramos ante una encrucijada, podemos seguir modificando la dieta esperando esos “cambios” en el diseño de nuestro cuerpo, o asimilar que si queremos mantenernos sanos y vitales debemos mantenernos en la dieta para la que nuestro organismo está diseñado.

Tu decides..

 

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