Las actuales recomendaciones dieteticas se basan en errores

Cuando te dicen que:

  • La enfermedad cardíaca está directamente relacionada con el colesterol
  • La cantidad de grasas saturadas en tu dieta están directamente relacionadas con la cantidad de colesterol
  • La incidencia de enfermedad cardíaca está estrechamente relacionada con las dietas altas en ácidos grasos saturados y en colesterol

Lo que imaginas es que estas certezas están basadas en sesudos estudios científicos y comprobaciones experimentales y que para poder decir tales sentencias, que influyen en la vida y salud de tantas personas a lo largo del planeta, detrás hay una base científica real y apabullante que apoya y demuestra que esas relaciones son ciertas. Pero habría que preguntarse, ¿Cuales son esos estudios y en que se basan?, al tratar de averiguarlo, si tienes la suficiente curiosidad (y tiempo) quizás te lleves una sorpresa.

estaremos en lo cierto

Las autoridades en nutrición y sus consejos, se basan en 2 estudios principalmente para apoyar sus posturas:

  • El primero data de 1970, autor es Ancel Keys y se titulaba “Enfermedad coronaria en 7 países“. Basándose en este estudio las autoridades nutricionales nos recomiendan reducir la grasa en la dieta hasta un 30% para el total de grasas y 10% para las grasas saturadas con el único objetivo de prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  • El segundo es más reciente, del año 2009, su autor es William S. Harris y se titulaba “Ácidos grasos omega-6 y el riesgo de enfermedad cardiovascular” y se usó para limitar el consumo de grasa saturada de la dieta (del 14% al 7%) en prevención de muertes por cardiopatías

Keys errores y suposiciones nada científicas

En el estudio de Keys poco se habla de la dieta que se sigue mayoritariamente en los países estudiados. No existe medición (científica) de porcentajes de alimentos y cuando se refiere a las grasas lo que se dicen son frases del estilo “cargada de ácidos grasos saturados”. Algo que no es difícil si clasificas pasteles y helados como grasas y no como hidratos de carbono refinados por su alta cantidad de azúcares.

Para Keys los huevos son grasas saturadas, pero en realidad el mayor porcentaje de grasa presente en un huevo cocinado es de tipo monoinsaturado. Y sucede lo mismo con la mayoría de carnes. Nata y mantequilla tienen una importarte presencia de grasas insaturadas que tampoco se tuvieron en cuenta. 

Si analizamos estos datos podemos concluir que el estudio de Keys no fue demasiado científico sino que se basó en apreciaciones personales muy imprecisas y sesgadas, las referencias dietéticas son casi inexistentes y aún así, su validez se ha mantenido vigente hasta la fecha actual. Quizás a Keys se le puede disculpar por la fecha de su estudio (1970) ya que contaría con pocas herramientas o referencias, pero con la gran cantidad de información disponible actualmente seguir manteniendo su estudio como un referente nutricional es desastroso e inadecuado.

Grasas saturadas y grasas poliinsaturadas

Harris por su parte opinaba que consumir mayor cantidad de omega 6 reducía el riesgo de cardiopatía. Considerando las grasas poliinsaturadas más sanas que las saturadas pero olvidando que estas son más susceptibles de oxidarse y provocar inflamación vascular. En su meta-análisis, descartó 2 estudios previos (1 y 2) que no hallaban beneficios en la toma de omega 6. Hasta la fecha no hay ningún estudio que demuestre que tomar grandes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados durante largos períodos de tiempo sean seguros para el consumo humano.

omega 6 inflamatorio

Lo cierto es que los medios de comunicación y la publicidad ayudan a mantener creencias que no se basan en realidades. Cuando se habla de macronutrientes hay que ser más específico y precisar que las galletas no son grasas sino que su mayor porcentaje son hidratos de carbono. Que la carne roja no es solo grasa saturada sino que está compuesta de diferentes proporciones de ácidos grasos (100 gramos de solomillo solo tienen 3 gramos de grasa saturada) y recalcar que es muy difícil encontrar alimentos naturales que solo se compongan de un tipo de grasa, cuando normalmente son una combinación de grasa monoinsaturadas, poliinsaturadas y saturadas.

La ciencia nutricional (en especial la que hoy se enseña en las aulas) se mantiene de espaldas a la verdadera ciencia. Se dan por ciertas ideas muchas veces sin saber de donde proceden o si han sido demostradas. Y con ello se nos aleja de la verdadera salud, porque es obvio que la obesidad se ha incrementado a pesar de la fobia a las grasas, las personas siguen muriendo de infarto a pesar que no cesamos de vigilar el colesterol y las autoridades siguen recomendando lo que sabemos no funciona. Pero, ¿hasta cuando?..

 
Más información:
– A. Keys, “Coronary Heart Disease in Seven Countries: I. The Study Program and Objectives,”
– “Omega-6 Fatty Acids and Risk for Cardiovascular Disease: A Science Advisory from the American Heart Association Nutrition Subcommittee of the Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabo-lism; Council on Cardiovascular Nursing; and Council on Epidemiology and Prevention,”
– Food for Thought: Have We Been Giving the Wrong Dietary Advice?
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