¿Por qué la industria alimentaria intenta añadir cafeína a sus productos?

La mayoría de padres son conscientes de que sus hijos no deben tomar cafeína y por eso no les dan café, pero la cafeína no solo está presente en el café. Y aunque muchos padres sepan que los refrescos de cola también llevan una dosis importante de cafeína, por algo nos venden la cola sin cafeína, no será la mayoría de padres quienes esperen encontrar cafeína en chicles o caramelos, hasta colgate pretende ponerla en la pasta de dientes.

niños y cafeina

La FDA (Food and Drug Administration) está analizando la reciente tendencia de la industria alimentaria de añadir cafeína en alimentos destinados al consumo infantil. Usando el gancho de la necesidad extra de energía que tienen niños y adolescentes, en EEUU a los refrescos, cereales, galletas, patatas fritas y snacks se está añadiendo cafeína.

La FDA no ha regulado de forma específica el consumo de cafeína, simplemente se aprobó allá por los años 50 su uso en los refrescos de cola y nada hacía sospechar que llegase a ser usada en productos, tanto alimentos como bebidas, que pueden venderse a niños sin ningún tipo de control, a lo que hay que añadir el efecto acumulativo en caso que consuman varios de estos productos a lo largo del día.

Es la propia FDA quien estima que para los adultos la cantidad sin efectos negativos sería la equivalente a consumir 4 o 5 tazas de café americano al día o 400 mg, pero no hay indicaciones para niños o adolescentes. Por lo que mientras no excedan esa cantidad, y cumplan con la norma de seguridad pertinente, pueden usarla sin mayor problema.

¿Por qué la industria alimentaria añade cafeína?

La cafeína es una sustancia estimulante del sistema nervioso central, que crea adicción. En los alimentos industriales se usa junto con azúcares, sal, aditivos como el glutamato y grasas para conseguir que la comida procesada tenga un efecto adictivo.

La industria alimentaria etiqueta la cafeína como saborizante en los refrescos de cola aunque solamente un 8% de los bebedores habituales de refrescos son capaces de apreciar el sabor de la cafeína (2). Su verdadera función en la receta es como estimulante para aumentar la sensación de recompensa al consumir el producto.

cafeina en tu cerebro

La cafeína actúa de varias formas una vez es ingerida, pero uno de los efectos más importantes es el de contrarrestar la adenosina, un neuromodulador que entre otras funciones tiene efectos protectores, sedantes e inhibitorios sobre la actividad de las neuronas, por ello se disminuye la capacidad de conciliar el sueño al tomar cafeína. Pero su efecto adictivo proviene del aumento que se produce en sustancias como la epinefrina, serotonina, glutamato, noradrenalina y cortisol, y también en la dopamina, lo que significa que se recibe una señal de recompensa y excitación al tomarla. Solo es en dosis muy altas (más de 500 mg) cuando se activan sustancias que producen ansiedad o insomnio, pero con dosis menores lo que se obtiene es estimulación y placer.

La cantidad necesaria para producir adicción depende de la persona, siendo los niños más vulnerables a sus efectos debido a entre otros factores a que pesan menos que los adultos y necesitan menos cantidad para que se produzca el enganche a la cafeína. Así que  lo más aconsejable es que los padres vigilen los alimentos que consumen sus hijos y que contienen cafeína, especialmente los alimentos industriales.

 

Más información:
FDA to Investigate Added Caffeine
(2) Caffeine withdrawal in normal school-age children. 
The Encyclopedia of Psychoactive Drugs: Caffeine, the most popular Stimulant
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