¿Como es que se sigue vendiendo margarina?

En cuanto se estudia un poco de historia nutricional uno se da cuenta de que hay que sacarse el sombrero ante la margarina. Es increíble como este «pseudo alimento» ha sabido adaptarse a las modas, transformando su aspecto nutricional, creando o respondiendo a necesidades nutricionales. La margarina es el camaleón de los alimentos procesados. En 1990 empezó a darse mayor importancia a lo nocivo de las grasas trans para la salud cardiovascular y se presagiaba el fin de la margarina, pero muy al contrario la margarina ha sabido reinventarse y ahora se vende como un «alimento funcional» «sin grasas trans» y que «ayuda a reducir el colesterol«.

interés en fomentar la ignorancia?

hay interés en fomentar la ignorancia?

 

Haciendo un poco de memoria la margarina se inventó a finales del siglo XIX y hasta el año 1960 se consideraba una barata imitación de la mantequilla que solo compraban quienes no podían pagar mantequilla. Cuando Ancel Keys publicó su estudio y fue respaldado por el gobierno de los EEUU, comenzó la guerra contra la grasa saturada. La margarina campó a sus anchas como un alimento saludable desde el año 1960 hasta que en 1990 un estudio demostró que las grasas trans que contenía la margarina no solo eran más nocivas que las grasas saturadas de la mantequilla sino que aumentaban el colesterol LDL y reducían el HDL. En 1993 incluso se demostró que su consumo aumentaba la incidencia de enfermedades cardíacas e inflamatorias.

Sí chicos y chicas, el tulipan que comíamos de pequeños no era tan sano como nos lo vendieron…

La fabricación de la margarina no solo transforma las grasas poliinsaturadas de los aceites de semillas en grasas saturadas y grasas trans, además se le añaden aditivos para simular el color, apariencia, sabor, textura y nutrientes (vitaminas A y D) de la mantequilla. Y la estrategia que han seguido para alcanzar esa apariencia de alimento saludable es enfocarse en sus nutrientes y no en el proceso que se usa para fabricarla. Elogian la materia prima a base de «aceites vegetales» sin especificar como la transforman y refinan

Las nuevas margarinas que proclaman estar «libres de grasas trans» se someten a procesos de:

y son procesos necesarios porque sigue siendo necesario solidificar los aceites para hacerlos «untables», es decir, se siguen creando grasas trans, solo que en menor cantidad, y sigue siendo un producto altamente procesado y refinado.

Unilever que fabrica tulipán y flora (entre otros), tomó la delantera a sus competidores reduciendo las grasas trans y transformando sus productos en «reductores de colesterol» por contener esteroles vegetales, estas sustancias mágicas son celulosa procedente de madera que funciona absorbiendo el colesterol en el intestino y evitando que pase a la sangre. Lo que «PUEDE» reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. Y si te has dado cuenta, hemos vuelto a 1960 y de nuevo se proclaman las ventajas de la margarina sobre sus inconvenientes. Hacen que nos fijemos en los esteroles y nos olvidemos de las grasas interesterificadas.

En este caso la publicidad y el marketing producen una literal supresión de la verdad. No esperamos ética por parte de Unilever, pero no decir la verdad ¿es o no es mentir? Lo cierto es que no me importa dicha cuestión filosófica, y como dijo JOAN GUSSOW en 1986

A la hora de elegir entre margarina y mantequilla.

Confío más en las vacas que en los químicos. 

Más información:
Effect of dietary trans fatty acids on high-density and low-density lipoprotein cholesterol levels in healthy subjects

Intake of trans fatty acids and risk of coronary heart disease among women.

Wallace S, Mozaffarian D. Trans-fatty acids and non lipid risk factors. Curr Atheroscler Rep2009;11:423.

Libro Nutritionism: Science and the Politics of Dietary Advice (Arts & Traditions of the Table: Perspectives on Culinary History)

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