La EFSA da carta blanca a que las empresas de refrescos nos vendan su azúcar como sano

A partir del año próximo, las empresas que usen jarabe de maíz de alta fructosa en sus bebidas pueden alegar que el azúcar que emplean tiene efectos saludables en la reducción de las respuestas glucémicas post- prandiales, ya que la respuestas de insulina no aumenta de manera desproporcionada.

Tras la valoración de las pruebas, que ellos mismos consideran que son pocas, han concluido que el menor efecto post- prandial de la fructosa es beneficiosa al compararla con la respuesta que existe tomando sacarosa (o azúcar de mesa: un disacárido compuesto por 2 monosacáridos glucosa y fructosa) o glucosa. Y por tanto recomiendan que glucosa o sacarosa se sustituyan por fructosa en más de un 30% en los alimentos o bebidas azucaradas aunque reconocen que un alto consumo de fructosa pueden conducir a complicaciones metabólicas como hipercolesterolemia , resistencia a la insulina y aumento de la adiposidad visceral .

La única razón objetiva por la que consideran la fructosa como más sana, y justifican así su postura, es su bajo índice glucémico, que no causa una subida de glucosa en sangre tan rápida como la glucosa, pero eso no la hace una sustancia más saludable ni recomendable.

un gesto sano

Lo que no se está teniendo en cuenta es como se metaboliza la fructosa que va directamente al hígado, y el exceso que no necesita ser procesado para usarse en ese momento, se almacena como grasa en el propio hígado, causando depósitos que dan lugar a lo que se conoce como hígado graso no alcohólico.

Tampoco se ha estudiado el efecto de la fructosa a largo plazo (obesidad, enfermedad cardíaca, aumento de diabetes..) El Dr. Lewis Cantley en un reciente estudio también relaciona su exceso de consumo con demencia y cáncer.

El mayor o menor grado de daño o toxicidad de la fructosa depende de la persona. En quienes son delgados y sensibles a la insulina, la fructosa genera menos grasa en el hígado (5%) que en aquellas personas obesas con resistencia a la insulina (30%) también es proporcional el daño a la cantidad.

A pesar que tenga un IG más bajo, a largo plazo el exceso de fructosa es metabólicamente más perjudicial para el organismo que otros azúcares. La fructosa se une a las proteínas celulares más rápido, liberando mayor cantidad de radicales libres (como peróxido de hidrógeno)

El índice glucémico es solamente un indicador de lo rápido que va a subir la glucosa en sangre después de haber tomado un alimento, pero la carga glucémica es la medida importante ya que tiene en cuenta la cantidad que tomamos de ese alimento.

Esta aprobación refuerza la posición de la industria azucarera y es el respaldo que necesitaban las empresas de productos azucarados para que puedan añadir más fructosa y más dulzor, más barato a sus productos (refrescos, yogures, bollería) pero asegurando que sus azúcares son saludables con el consiguiente engaño al consumidor que va a creer que al tener menos índice glucémico engordan menos cuando es probable que tengan más cantidad de azúcar y más calorías.

Mientras, todo apunta a que la fructosa está detrás de la epidemia de obesidad que sufre en EEUU, porque es un edulcorante que se ha usado en mayor cantidad que en Europa donde se ha usado más la sacarosa.

La resolución será efectiva a partir del 2 de enero de 2014.

Más información:

Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to fructose and reduction of post-prandial glycaemic responses (ID 558) pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/2006

How bad is fructose?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Redes sociales:
A %d blogueros les gusta esto: