¿Pueden ser los antibióticos causantes de obesidad?

La forma en que los antibióticos alteran la flora intestinal, puede ser una clave a la hora de buscar relaciones entre la obesidad y factores ambientales, pensando concretamente en la alta obesidad infantil que existe en la actualidad.

intestino

Nuestro sistema digestivo, boca, estómago, intestinos puede contener hasta 100 trillones de bacterias, también llamada flora intestinal. Algunos científicos comienzan a verla como otro sistema en sí mismo. Aún conocemos muy poco sobre ellas y solamente adivinamos algunas de las funciones de las que son responsables en nuestro bienestar y salud.

Nuestra flora es única, personal e intransferible (al menos por ahora que ya se están estudiando trasplantes fecales aunque por el momento son de humano a rata). Nuestra flora ayuda a la metabolización de hidratos de carbono, siendo las encargadas de romper los hidratos de carbono complejos en moléculas simples que podemos digerir con más facilidad.

Esta puede ser una explicación para la gran diferencia a la hora de metabolizar los hidratos de carbono que existe entre las personas delgadas y las que no lo son. 

Forman parte de nuestro sistema inmune inhibiendo la proliferación de bacterias no deseadas. También producen vitaminas (como la K2) y sustancias hormonales que afectan al tejido adiposo y es exactamente en este aspecto donde aún no conocemos los mecanismos que influyen en la ganancia y pérdida de peso. Por eso se necesitaría conocer cuales son las funciones específicas de cada especie en el tracto gastrointestinal algo que puede ser bastante complicado sabiendo que son aproximadamente 3.3 millones de genes a estudiar.

Es importante recalcar que a mayor diversidad de población en la flora intestinal menor riesgo de obesidad y/o resistencia a la insulina. Ya hemos hablado de las diferencias entre floras de personas diabéticas y sanas. Las personas obesas con menor variedad y cantidad de flora tienden a ganar más peso y más rápido que quienes tienen una flora más variada.

A la hora de beneficiar y no perjudicar la flora bacteriana que forma parte de nuestro organismo, hay que alimentarse en consecuencia y para ello los prebióticos cuentan y mucho

No es nada descabellado pensar que esta relación es real, unos ejemplos:

En septiembre de 2013 un estudio relacionó incremento de peso de 10% en las personas tratadas con un antibiótico llamado vancomycin

En Nueva Zelanda los niños que habían tomado antibióticos durante el primer año de vida pesaban más.

Niños que tomaron antibióticos antes de cumplir 6 meses tenían un 22% más de peso a los 38 meses

En Dinamarca los niños tratados con antibióticos ganaban más peso

– Pero esto no es nada nuevo, en 1954 los soldados que eran tratados con penicilina ganaron más peso que aquellos que no la tomaban.

Lo que nos queda por saber y averiguar es mucho pero, ¿Sería posible manipular la composición de la flora intestinal para tratar de mejorar nuestra salud? Lo sea o no, cada vez que tomamos antibióticos estamos afectando nuestra flora gastrointestinal ya que los antibióticos no discriminan entre bacterias buenas o malas, abusar de los antibióticos puede tener consecuencias inesperadas.

Y quizás lo más desconcertante es que no conocemos la cantidad de antibiótico que hemos tomado a lo largo de nuestra vida, o la que estamos tomando actualmente, si pensamos que en una gran parte de los animales que comemos se usan antibióticos como prevención de plagas (también se usan para engorde de los animales) que no son muy diferentes de los que consumen las personas.

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