“Las otras” hormonas que controlan tu metabolismo (y tu peso)

Las hormonas u órganos endocrinos son los encargados de manejar cuanto comemos, cuando paramos de comer, cuando usamos la energía de los alimentos y cuando almacenamos esa energía. Los más populares son el páncreas que crea insulina y glucagón y las glándulas suprarrenales que producen epinefrina y norepinefrina.
obesidad hormonas

Pero hay muchos otros tejidos que sin ser órganos producen hormonas y con ello regulan la adquisición y uso de alimentos, nutrientes y calorías.

El tejido adiposo, que muchos aún creen es un almacén inerte, produce varias hormonas que tienen muchísima importancia en la regulación del apetito:

Leptina, un polipéptido que funciona como señal de saciedad. Actúa en el cerebro, sobre el hipotálamo, suprimiendo el apetito.
Contrariamente a lo que dicta la lógica y que pudiera hacerte creer que si estás obeso es porque tienes poca leptina, en realidad el 
nivel de leptina es proporcional a la cantidad de tejido adiposo, cuanta más grasa acumulas mayor es la cantidad de leptina que segregas.

Adiponectina, también es liberada por el tejido adiposo, este polipéptido produce efectos en varios tejidos, procurando un aumento del uso de glucosa y ácidos grasos. También aumenta la sensibilidad de los tejidos a la insulina.

Resistina, otra hormona que produce el tejido adiposo y que bloquea la actividad de la insulina. Sus niveles aumentan con la obesidad lo que podría explicar la pérdida de respuesta ante la insulina que se presenta cuando existe sobrepeso.

Pero nuestro sistema digestivo también juega su parte y es una gran parte, produciendo hasta 20 hormonas peptídicas con diferentes funciones. 

Incretinas, se producen en el intestino una vez hemos comido y digerido la comida, lo que hacen es impulsar la producción de insulina en el páncreas.

Colecistoquinina; se produce en el intestino en mayor cantidad cuando hemos comido alimentos ricos en grasa y actúa suprimiendo el apetito.

– PYY3-36, un oligopéptido que segregamos en mayor cantidad cuando hemos comido mayor cantidad de proteínas y actúa sobre el hipotálamo para suprimir el apetito.

Grelina, este peptido producido por el estómago aumenta durante el ayuno y disminuye inmediatamente después de una comida; esta es la única hormona gastrointestinal que estimula el apetito.

– Amilina producida en el páncreas es una  hormona peptídica y que junto con la insulina regula la glucosa en sangre, disminuye la velocidad del vaciado gástrico y envía señales de saciedad para evitar los picos post-prandiales de glucosa en sangre.

Neuropeptido Y, en el hipotálamo y sistema nervioso autónomo también producen aminoácidos neuropéptidos que actúan como neurotransmisores con diversas funcionalidades como estimular el apetito y aumentar el almacenamiento de energía en el tejido adiposo. 

Al igual que muchas enfermedades, la obesidad no tiene una causa única. Es un trastorno complejo que implica apetito y metabolismo, es un reflejo del medio ambiente en el que nos desenvolvemos.

Las personas obesas no engordan ni adelgazan de forma continua, existe lo que se conoce como puntos de ajuste (set point) que puede durar décadas, en los cuales el peso se mantiene constante y es relativamente independiente de la ingesta energética y del gasto calórico. Las otras hormonas, especialmente la leptina, son las que dictan cuanto y durante cuanto tiempo vamos a pesar lo que pesamos. 

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