Microbiota: el órgano invisible

Nuestra microbiota o flora microbiana está compuesta por miles de millones de pequeños organismos microbianos, metabólicamente activos, que no forman parte de nuestro ADN y que a cada momento del día están realizando funciones para que seamos capaces de mantenernos vivos. Pese a su importancia apenas conocemos su funcionamiento básico. Lo que sí sabemos es que es una compleja organización de interacciones entre distintas formas de vida que verdaderamente funcionan como un órgano vital más. 

microbiota de la piel

Desde antes de nacer mientras estamos en la placenta de nuestra madre, que no es un medio estéril como nos habían contado, las bacterias de su boca ya nos invaden (1) y por lo que se sabe hasta el día de hoy, cada persona en este mundo tiene una microbiota única que evoluciona y se desarrolla durante toda la vida, y trabaja para nosotros realizando funciones metabólicas e inmunes.

Y no somos los únicos:
  • Las termitas pueden comer madera por las bacterias que viven en su intestino
  • Lo que permite ser veganos a los primates que lo son, es su microbiota que producen vitamina B12 y K2
  • Las vacas pueden digerir la hierba por las bacterias que habitan sus 4 estómagos

Cuando queremos describir la microbiota lo hacemos refiriéndonos a un ecosistema como un bosque o una selva, y ahí es donde nos equivocamos al mirar a los árboles y no al bosque, porque un bosque no se forma solo con sus árboles, también con sus insectos, arbustos, pájaros, hierbas, ríos, demás animales y hasta con sus piedras. Hay que mirar el conjunto y no pensar solo en “bacterias beneficiosas“.

Olores que nos identifican

El olor de una persona, cualquier olor como el sudor, su piel, su aliento se produce por la respiración (o fermentación anaerobia) de las bacterias que colonizan esas partes de su cuerpo. Los olores tienen un origen bacteriano. Y no sabemos hasta que punto deciden sobre nuestra vida al escoger pareja, sentir adversión o rechazo por alguien o adorarlo y no poder separarnos de él o ella. La maternidad se basa principalmente en reconocer y amar el olor de la prole.

Tú no eres tú

Si contamos con alrededor de 30 billones de células humanas, las células bacterianas y de hongos y levaduras son alrededor de más de 100 billones. En tu cuerpo del 70 al 90% de células no son humanas. Un número estimado de más de 2 millones de genes, no son humanos y solo 23,000 presentan origen humano. puedes decir que el 99% del ADN que transportas no es humano. Estás células (vidas) extrañas  de cerca de 10.000 especies distintas se han adaptado a lo largo de los siglos a vivir en nosotros y pesan tanto como tu cerebro.

Producen más del 15% del contenido calórico de tu comida, calorías que no aprovecharías sin microbiota en el colon. Digieren la lactosa, elaboran aminoácidos y también muchas de las sustancias químicas en nuestro torrente sanguíneo. Existen receptores en los vasos sanguíneos (y en la nariz) de los metabolitos producidos por la microbiota que nos ayudan a regular la presión sanguínea.

Cuanta menos cantidad y variedad de microbiota más probabilidades tienes de ser obeso/a (2) o padecer alguna enfermedad autoinmune,  celiaquía, diabetes tipo 1 y 2…etc.
                      Cuando pienses en un ecosistema, recuerda que tienes uno dentro de ti. 

Más información:
(1) “Mom knows best: the universality of maternal microbial transmission,” PLOS Biology 11 [2013]: e1001631)
Study Sees Bigger Role for Placenta in Newborns’ Health
(2) “Dietary intervention impact on gut microbial gene richness,” Nature 500 [2013]: 585–88)
Human Microbiome Project
Metagenomics of the Human Intestinal Tract
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