Convulsiones febriles en niños y Vitamina C

Hemos tenido unos días algo movidos en casa, Oliver que ya tiene 17 meses ha tenido una gastroenteritis aunque al principio era una leve diarrea que pensamos era «normal» porque le están saliendo las muelas. Nos despertó a las 3am quejándose y con 37.8ºC le destapamos y tratamos de bajarle la fiebre con ibuprofeno y agua tibia, cuando lo conseguimos nos quedamos dormidos.

A las 6.39am lo que nos despertó fueron sus convulsiones. Pocas veces en mi vida he pasado tanto miedo. Nos fuimos a urgencias y allí nos explicaron que lo que había tenido era un convulsión febril.

fiebre con vitamina c

Las convulsiones febriles ocurren en el 4 o 5% de niños entre 6meses y 6años, siempre en un contexto de fiebre alta (>38ºC) y se cree que asociado a infecciones víricas. Las de tipo simple duran menos de 15 minutos y no vuelven a repetirse en un mínimo de 24h. Son recurrentes entre el 30 a 50% de niños que las han sufrido, benignas y no significan un riesgo de lesión o daño cerebral ni epilepsia mayor que niños que no las sufren. No requieren tratamiento y no se previenen por administrar antipiréticos durante un episodio febril.

Le administraron METAMIZOL (dipirona), un analgésico, antipirético y espasmolítico que está prohibido en muchos países por los riesgos que conlleva su uso y nos tuvieron 6 horas en observación.

Al darnos el alta nos recomiendan mucha hidratación, paracetamol e ibuprofeno cada 4 a 6 y 6 a 8 horas respectivamente y vigilarle.

Aún no habíamos llegado a casa y la fiebre volvía a subir. Le administramos apiretal y agotado se quedó dormido. Aproveché ese momento para leer todo lo que encontré sobre convulsiones febriles y gastroenteritis en bebés, mientras le medía la fiebre cada 20-30 minutos dado que en niños con convulsiones la fiebre se eleva de forma especialmente rápida.

El problema que surge a la hora de bajar la fiebre es, primero que no podemos exceder la dosis máxima de antifebriles y segundo que si usamos agua tibia, lo que se conoce como choque térmico, bajamos la temperatura durante un corto período de tiempo y hay un gasto calórico excesivo para contrarrestar la nueva temperatura. Esto puede, sobre todo en bebés agotar las reservas de glucógeno y producir acidosis (acetona). Ninguna de las dos opciones ayuda contra lo que causa la fiebre, es decir, son medidas de alivio transitorio.

Despertó a las 2 horas llorando y comenzaba a tener fiebre de nuevo, o bien el antifebril no funcionaba o la dosis que nos habían recomendado no era suficiente, pero ante la perspectiva de pasarme los siguientes días pendientes del termómetro y aplacando la fiebre cada vez que apareciese y sabiendo además que el uso-abuso de paracetamol e ibuprofeno no está exento de efectos secundarios decidí tomar cartas en el asunto administrándole vitamina C.

Una dosis excesiva de vitamina C tiene como únicos efectos secundarios dolor abdominal y diarrea, mi niño ya sufría ambos.

Consulté con Andrés que me recomendó diluirle los polvos en zumo de naranja, comencé con 250mg, cuando tenía 38.4ºC y le dimos la misma dosis en intervalos de 25 minutos hasta que su estómago «rugió» alto y claro, había saturado con 1000mg. La fiebre estaba en 37ºC y bajó en escasos 5 minutos a 36.4ºC.

Desde entonces han pasado 48h y la fiebre no ha vuelto a aparecer, el niño está totalmente recuperado, feliz y sano.

 

¿Como funciona la vitamina C?

Es capaz de matar virus y bacterias, estimulando la fagocitosis, sin ser tóxica o dañar nuestras células. El ácido ascórbico (C6H8O6) es una sustancia antioxidante que no solo transporta electrones sino que puede donarlos. En una enfermedad, el estrés oxidativo es el primer producto (resultado) de dicha enfermedad, la vitamina C revierte la oxidación donando electrones e iones de hidrógeno que se usan para regenerar otras sustancias antioxidantes como la vitamina E y glutatión reduciendo los reactivos de oxígeno (ROS) y de nitrógeno (RNS)

La vitamina C se encuentra en altas concentraciones en fagocitos y linfocitos, por ello puede tener un papel funcional importante en estas células del sistema inmune. Aumenta la producción de interferón en el cuerpo que inhibe la proliferación viral. La falta de vitamina C aumenta el riesgo de infecciones.

Para luchar contra las infecciones, los fagocitos del sistema inmunológico liberan agentes oxidantes que matan virus y bacterias. Estos agentes oxidantes también pueden ser perjudiciales para nuestras propias células. La vitamina C, en su papel como antioxidante, protege nuestras células contra los radicales libres liberados por los fagocitos.

Existe una notable disminución de los niveles de vitamina C en plasma, leucocitos, y orina durante las infecciones, indicativo de que las necesidades de esta vitamina aumentan durante las infecciones. Los niveles de vitamina C en el interior de los leucocitos pueden verse reducidas a la mitad durante un resfriado o infección. Suplementar vitamina C en altas dosis reduce en gran medida la disminución de la vitamina C en los leucocitos.

 

Hago público nuestro pequeño experimento, porque creo necesario dar testimonio de que a veces hay soluciones muy sencillas y baratas que no entiendo muy bien porqué no se tienen en cuenta. Usar vitamina C es mucho más fácil y efectivo que estar intoxicando el organismo de un bebé con medicamentos que no ayudan en su recuperación y solo son parches que representan una tregua momentánea que alarga el tiempo de su padecimiento.

Tal como dice Peter Gøtzsche en su libro de imprescindible lectura: Medicamentos que matan y crimen organizado

«El miedo de los pacientes al dolor y sufrimiento, a la enfermedad, es lo que hace que aceptemos todo este tipo de cosas”

Actualización a 17/04/2015

Desde la fecha en que escribí este artículo hasta la noche de su 2º cumpleaños, Oliver no había vuelto a tener convulsiones. Estábamos de viaje y cuando le noté caliente comprobamos la temperatura le dimos ibuprofeno y procuramos que bebiera líquido. Estaba desnudo, solo con el pañal bebiendo zumo cuando se cayó fulminado y comenzó a convulsionar. Le llevamos a la bañera e intentamos con agua tibia bajarle la fiebre. No se cuanto duró está convulsión y tampoco me sirvió haber leído como actuar solo estaba pendiente de que no se hiciera daño pero olvidé la parte de poner la cabeza de lado para que no se ahogase con su saliva. Después de las convulsiones suspiró y agotado se quedó dormido.

Ese es el tiempo del terror, de no saber si está dormido o inconsciente. Despertó a las 4 horas, y ahora está bien.
Oliver ha tenido fiebre, a veces muy alta entre estas dos convulsiones. Siempre le he tratado con vitamina C en forma de Ascorbato sódico. La única coincidencia entre ambas convulsiones es la ausencia de vitamina C.

Por la cuenta que me trae, no vuelvo a salir de casa sin llevármela.

 

Más información:
Wintergerst, ES, Maggini, S, Hornig, DH. Immune-enhancing role of vitamin C and zinc and effect on clinical conditions. Ann Nutr Metab . 2006;50(2):85–94
Nelson Essentials of Pediatrics

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Redes sociales:
A %d blogueros les gusta esto: