5 tipos de “mala relación” con la comida

En los países industrializados el hambre está eclipsada por incontables razones que nos hacen comer. Comemos por aburrimiento, o para llenar un vacío emocional, existen numerosas situaciones sociales en las que la comida es protagonista o simplemente es que la comida está ahí y no podemos reprimir el impulso de comerla.

comer sentimientos

En la obesidad, muy a menudo, la dieta en sí no es el problema sino la relación (emocional) que tenemos con la comida y que nos lleva a comer más cantidad de lo que nuestro apetito nos indica.

Íntimamente sabemos donde está el problema, pero conocerlo no ayuda a solucionarlo, pudiera parecer que las razones que nos llevan a comer desmesuradamente, o tomar alimentos que sabemos no nos convienen y comer a deshoras es superior a nuestro control. En parte es así, pero hay algo que podemos hacer para retomar el control sobre lo que comemos y los sentimientos que rodean nuestra forma de comer.

La estrategia sería:
1.- Conocer la relación que tenemos con la comida
2.- Realizar un trabajo previo de toma de control
3.- Evitar las situaciones que suponen un riesgo

Podríamos englobar a las personas que tienen comportamientos compulsivos con la comida en 5 grupos. Puede que alguna se vea reflejada en varios grupos, es habitual, los seres humanos somos complejos. En estos casos las soluciones o estrategias que propongo deben combinarse para ser efectivas.

comida disponible

Como si la comida está disponible

Estás bien, no tienes hambre pero de repente abres un cajón y hay un bombón, lo abres y lo comes. Estamos programados para comer cuando la comida está disponible. La supervivencia de nuestros ancestros dependía de comer y poder almacenar reservas para cuando la comida escaseaba. Mismos genes y mismos instintos en un ambiente totalmente diferente. Hoy vivimos rodeados de tentaciones y comer la galletita con el café o el caramelo que hay encima del mostrador es un acto totalmente inconsciente, sin placer o disfrute es solo un automatismo.

¿Qué puedes hacer?

Si no hay comida no la comerás: limpia la despensa, nevera y cajones de casa de todos los alimentos que suponen un problema y almacena solo alimentos saludables. Una tableta de chocolate es mucho más tentadora que una lechuga.

Si no lo ves no lo comerás: almacena la comida “peligrosa” en envases opacos o en papel de aluminio en zonas alejadas de la vista (y de la mano) si está fuera de la vista, estará fuera de tu mente.

Aléjate de las tentaciones: Toma nota de las situaciones en las que comes sin tener hambre y trata de evitarlas. Quizás para tu compañera de trabajo tener un bol con caramelos sobre la mesa no suponga un problema, pero tu te comes un par cada vez que pasas por delante, dile que ponga un cactus, un muñeco o una foto. Si los restos de comida de tus hijos, terminan en tu estómago y no en la basura, pide a otra persona que recoja la mesa.

comer en encuentros sociales

Como mucho más en reuniones sociales

En casa no hay problema, el problema surge cuando vas a tomar algo con los amigos, hay algún evento o algo que celebrar. Y no solo es la comida, es la bebida que a menudo suele ser alcohólica y la horas a las que esas actividades sociales te obligan a comer. Ni sabes que vas a comer y, si la cosa se anima, tampoco cuanto ni a que hora terminarán las copas o cuantos cafés con pastas van a caer.

¿Qué puedes hacer?

Intenta espaciar las salidas: no hay porqué anotarse a todo, y a veces las fechas se pueden cambiar para no tener cena de empresa día sí y día también.

Reunirse no tiene que ser obligatoriamente alrededor de una mesa: si la reunión es a tomar café con las amigas, no vayáis a la cafetería-pastelería donde ponen esos pequeños cruasanes adictivos, cámbiala por un paseo al sol. Si a tus amigos les molesta el cambio, pese a explicarles las razones, igual deberías cambiar de amigos.

No vayas con hambre: con ello solo consigues tener una excusa fisiológica para comer en una situación propicia para ello, lo que implica que vas a comer el doble. Antes de salir toma alimentos proteicos (fiambre, atún, huevo cocido..etc) tendrás menos ansiedad y menos apetito.

comer por nervios ansiedad

Como por “nervios”

La persona que vive instalada en el estrés es incapaz de decir cuanto y cuando ha comido. Su dieta y horario de comidas, es un caos. Suelen subestimar la cantidad de veces que comen a lo largo del día y también la cantidad de alimentos que ingieren, y por supuesto que al comer con prisas o de forma desordenada, el tipo de alimentos suele ser lo más alejado de algo recomendable o saludable.

¿Qué puedes hacer?

Escribe durante varios días: lo que comes, cuando lo comes, cuanta cantidad comes y como te sientes, también valora la cantidad de hambre que tienes antes de comer.

Oblígate a comer solo 3 veces al día: sin nada de picoteos. Previamente calcula según tu agenda diaria tus horas para desayunar, comer y cenar.

Desayuna antes de salir de casa: si es necesario que te levantes 20 minutos antes, hazlo. Deja el desayuno preparado la noche anterior, que solo necesite calentarse o terminar de hacerse en el microondas.

  hasta el gorro de la dieta

Hasta el gorro de “hacer dieta”

Seguir una dieta demasiado restrictiva, creer que lo que engorda es comer mucho, tener objetivos irreales. La pauta empieza con la frase: el lunes me pongo a dieta, esto ya es demasiado. Sigue con un par de días de dieta excesivamente hipocalórica y continúa con otro día de atracón al no conseguir haber bajado un solo kilo.

¿Qué puedes hacer?

Reconocer que lo que haces solo te lleva a fracasar y sentirte mal contigo mismo/a: ni privarte de todo y comer solo lechuga es hacer una buena dieta, ni atracar una pastelería te ayudará a bajar de peso.

Olvídate de hacer dieta: si cambias de objetivo y buscas salud en vez de un peso determinado, las decisiones tendrán menos emocionalidad y más racionalidad. Hacer dieta para bajar algo de peso y después volver a comer como lo hacías solo consigue que cada vez te sea más difícil adelgazar (física y emocionalmente)

Busca ayuda: si tienes claro que no tienes ni la más remota idea de qué hacer con tu alimentación, para no vivir entre la dieta y el atracón, busca quien te pueda asesorar y confía en sus resultados (si no hay resultados es que no has dado con la persona/método adecuado…sigue buscando)

comer por tristeza

Como por aburrimiento, enfado, tristeza …

No es más que una forma de autocastigo o recompensa. Cuando somos niños a menudo se nos recompensa con comida cuando nos hemos portado bien. Los padres usan la comida como una herramienta para controlar el comportamiento de sus hijos. Es un uso social totalmente arraigado. De mayores esos niños que se portan bien pero no consiguen lo que se merecen, se premian a si mismos/as con comida. Es muy difícil analizar las causas, o los desencadenantes de este círculo vicioso, la psicología no es una ciencia exacta.

¿Qué puedes hacer?

Conoce tus debilidades: apunta como te sientes antes durante o después de comer. Es imprescindible para averiguar patrones de conducta.

Haz una lista de recompensas no comestibles: recuerda que no eres una mascota para recompensarte con comida. Si has tenido un mal día, date un baño relajante, sal a dar un paseo, lee un libro o haz algo que te apasione, pero lejos de la cocina/despensa.

Reconoce al enemigo y pide ayuda antes de que llegue: si sabes que el domingo por la tarde te sientes triste porque el día siguiente es día de trabajo, no te quedes a solas y haz algo diferente. Si quedarte en casa estudiando hace que comas hasta los apuntes, ve a estudiar a una biblioteca.

Mantener una relación sana con la comida es comer porque tenemos hambre y parar cuando ya no tenemos hambre. Es comer sin sentir culpa o vergüenza. Es poder saltarse una comida sin comer por dos en la siguiente. Es comer para vivir y no vivir para comer.

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  • http://novuelvoaengordar.com Vicente

    Hola Ana,
    en mi opinión, lo que más problemas crea es el mensaje de que “puedes comer lo que quieras si luego lo quemas”. Puedes tomarte esas galletas, si luego lo quemas. Puedes tomarte ese helado, si luego lo quemas. Hoy también puedes cenar pizza, si luego lo quemas. ¿Por qué no tener una mala relación con la comida, si luego lo quemas?

    • http://www.megustaestarbien.com AnaMuniz

      Por suerte para ambos, tu y yo, sabemos que ese mensaje/idea es erróneo.
      Hoy leía en una revista de diabetes un estudio en el que consiguieron que adolescentes dejasen de tomar y comprar (de 97 a 88%) y comprasen menor cantidad cuando pusieron carteles con los datos de cuanto ejercicio tenían que realizar para quemar cada cocacola o zumo de frutas, eso es algo que no cuentan los de cocacola en sus anuncios, la cantidad de ejercicio y durante cuanto tiempo tienes que realizarlo para quemar lo que comes/bebes está publicado online en la American Journal of Public Health Oct 16 2014
      No es que sea infalible pero como método no parece malo, así lo de “quemar calorías” no sonaría como algo automático

  • http://www.megustaestarbien.com AnaMuniz

    Gracias María, en algún momento nos ha pasado a todos. Y a veces cuanto más tratamos de solucionarlo más nos enfangamos. En consulta me está funcionando muy bien cambiar el patrón de comidas y hacer la más calórica al desayuno, la ansiedad se reduce muchísimo

  • Paloma Batanero

    La verdad es que a mi me ha ayudado mucho el ayuno intermitente, comer solo dos veces al día y el cenar más por la noche (es cuando más me gusta comer y prefiero hacerlo con verdadera hambre y después de haber entrenado intensamente). Es lo contrario de lo que se recomienda pero a mi me va fenomenal.

    • Candy

      Paloma, mi caso es igual al tuyo, pero no hago ejercicio. Y no creo que sea lo contrario de lo que se recomienda. Ana me explicó una vea que desayunar, como indica la palabra, es romper el ayuno, y eso puede ser a las 7 de la mañana, o a las 4 de la tarde. Yo desayuno a las 4 de la tarde( y muy bien) y hago otra comida de 9,30 a 10 de la noche, y me encuentro de maravilla, he solucionado problemas intestinales y en 10 meses llevos perdidos 21 kilos

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