Anemia de hierro y problemas de absorción

Los nutrientes que tomas en tu dieta no siempre hacen su función. Esta es una de las ideas más difíciles de hacer entender en dietética-nutrición, aún entre profesionales.

Podemos medir las calorías, la cantidad de proteínas o los minerales que contienen determinados alimentos consumidos en una dieta. Pero enfocados en estudiar los alimentos olvidamos que sus características solo son aprovechables (biodisponibles) dependiendo de la capacidad que tenga nuestro organismo para aprovecharlos, y eso depende en primera instancia de nuestro estado de salud, edad…etc.

Quédate con una idea clara: 

biodisponibilidad

Lo primero que hay que saber del hierro es que hay 2 formas principales: Hemo y No Hemo.

El hemo se encuentra en la carne, pescado y demás alimentos de origen animal, es la forma que más y mejor contribuye a aumentar los niveles de hierro en sangre.

La forma No Hemo en los alimentos de origen vegetal, más habitual en la dieta pero menos biodisponible dependiendo de la solubilidad que se produzca en la parte superior del intestino delgado.

Por «suerte» biológica existe una relación inversa entre el nivel de hierro y la absorción de hierro, es decir cuanto más hierro en sangre menor es su absorción.

Potenciadores e Inhibidores de Absorción del Hierro

En el hierro no hemo (vegetal) la vitamina C actúa como potenciador de la absorción, contrarrestando los efectos de fitatos y polifenoles

Fitatos y polifenoles  son los principales inhibidores. El fitato depende de su cantidad y al procesar los alimentos, (moler, calentar, remojar, germinar y fermentar), ayuda a degradar el fitato algo que tendrá un efecto positivo en la absorción de hierro. La soja es la excepción, inhibiendo la absorción de hierro incluso después de la digestión completa del fitato en los aislados de proteína de soja. En este caso proteínas y fitato son inhibidores.

Espinacas y coles son complicadas porque el ácido oxálico por una parte dificulta la absorción, pero la vitamina C que contienen la aumenta.

Calcio presente sobre todo en productos lácteos tiene la capacidad de inhibir la absorción tanto del hierro hemo como del no hemo.

Más allá del calcio, las proteínas lácteas (caseína y suero de leche) se ha visto tienen efectos negativos sobre la absorción de hierro, al igual que la albumina de la clara del huevo.

Y aunque suene raro, la carne también potencia la absorción de hierro no hemo, eso sí el mecanismo de acción aún no está del todo claro, se cree es debido al efecto de los péptidos que contienen cisteína tras la proteolisis de la carne magra.

Problemas individuales de absorción 

-Insuficiente cantidad de proteínas, riboflavina (vitamina B2) y vitamina A, suelen ser las causas de deficiencias en hierro o ferritina en personas que siguen dietas veganas o vegetarianas.

-En obesos o personas con inflamación crónica (síndrome metabólico) la absorción de hierro se ve reducida por una secreción aumentada de una hormona peptídica sintetizada en el hígado llamada hepcidina y que se encarga de la regulación del hierro. En este caso el hierro/ferritina no sube con de suplementos y la deficiencia de vitamina D aumenta la hepcidina, muy a menudo, al normalizar la vitamina D en sangre se consigue vencer la anemia.

-Hipoclorhidria o baja producción de ácido gástrico en el estómago, encargado de hacer el hierro biodisponble. Esta es la causa de anemia en la mayoría de ancianos y en quienes padecen gastritis o toman durante períodos prolongados antiácidos. También sucede en hipotiroidismo de larga duración (+5años).

Celiaquía o sensibilidad al gluten es una de las causas más comunes de deficiencias crónicas de hierro por la atrofia de las mucosas intestinales. En este caso la anemia remite tras al menos 3 semanas sin consumir gluten.

-Parásitos estomacales como la Helicobacter pylori pueden afectar a los niveles de hierro, aunque no en todos los casos porque no depende de la existencia del parásito sino de su proliferación y la propia dieta de la persona.

Conclusión

La biodisponibilidad del hierro no solo depende de la dieta, la calidad de los alimentos es muy importante. Las combinaciones de alimentos pueden ayudar de forma muy significativa a poder aprovechar correctamente los nutrientes ingeridos, pero es el estado de salud de la persona lo primero a analizar y lo que mayor impacto tendrá a la hora de mejorar los estados crónicos o intermitentes de anemia ferropénica.

Referencias:
1. Clinical implications of changes in the modern diet: iron intake, absorption and status. Heath, Anne-Louise M et al. Best Practice & Research Clinical Haematology , Volume 15 , Issue 2 , 225 – 241
2. Nutritional iron deficiency. Zimmermann, Michael B et al. The Lancet , Volume 370 , Issue 9586 , 511 – 520
3. Iron bioavailability and dietary reference values

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