El almidón resistente (AR) debe su nombre al hecho que no puede (o al menos no es fácil) ser digerido o absorbido por el ser humano.
Hay 4 tipos diferentes de almidón resistente (AR) nombrados del 1 al 4:
AR1: se encuentra en las paredes celulares vegetales y es inaccesible a la acción de la amilasa, es decir, resiste a la digestión y lo encontramos en cereales y semillas.
AR2: se encuentra en forma de gránulos dentro de las células vegetales y también resiste a la digestión por parte de la amilasa. Se encuentra en los plátanos verdes, algunas legumbres, patatas crudas y en algunas variedades de maíz
AR3: conocido como almidón retrógrado es el que se obtiene después de cocer y enfriar alimentos ricos en almidón, como podría ser el arroz, pasta integral, patatas y maíz alto en amilosa.
AR4: se obtiene al modificar químicamente el almidón (formación de ésteres, unión)..etc.
Mientras que los tipos 1 y 2 se consideran fibras dietéticas (del alimento sin alterar) el 3 y 4 son fibras funcionales y pueden ser parcialmente fermentadas por las bacterias del colon y es necesario un consumo diario de 20g para obtener beneficios para la salud.
¿En que nos beneficia el almidón resistente?
Es una sustancia prebiotica, ya que cumple las 3 condiciones necesarias:
- Pasa por el proceso digestivo sin modificarse
- Sirven como alimento para las bacterias del cólon (Bifidobacterium y Lactobacillus)
- Promueven una mayor actividad y crecimiento de las bacterias del colon

Beneficios:
Mayor nutrición: La actividad bacteriana consigue una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta (ácido butírico, propiónico, y ácidos acéticos). Mejora la absorción de minerales y modulan la producción de neuropéptidos y/o hormonas reguladoras del apetito, lo que puede ser muy significativo con la regulación del peso.
Menos infecciones/protección ante el cáncer de colon: A mayor cantidad de ácidos grasos de cadena corta se consigue bajar el pH del colon con lo que se inhibe el crecimiento de bacterias patogénicas y que estas se unan a las células del colon (ej Clostridium difficile).
Efecto antiinflamatorio: al estimular la producción de leucocitos, citoquinas y quimioquinas y reducir la producción de compuestos inflamatorios.
Estimula el sistema inmune: el tejido linfoide intestinal se activa y se produce más cantidad de inmonoglobulina A (IgA) e interferon.
Mejora la integridad del colon: mediante la mejora la morfología de la mucosa, el engrosamiento y el aumento de mucina
Efecto laxante: Al aumentar la masa fecal por el crecimiento bacteriano
Menor absorción de glucosa en el intestino: las bacterias también consumirían glucosa y otros azúcares para alimentarse.
Inconvenientes:
En personas con sensibilidad intestinal o cuando consumimos una dosis igual o superior a 40 gramos al día pueden producirse exceso de gases , distensión abdominal, calambres y diarrea osmótica.
Más información: -Gibson GR, Probert HM, van Loo J, et al. Dietary modulation of the human colonic microbiota: updating the concept of prebiotics. Nutr Res Rev. 2004; 17:259–75. -Bouhnik Y, Raskine L, Simoneau G, et al. The capacity of nondigestible carbohydrates to stimulate fecal bifidobacteria in health humans: a double-blind, randomized placebo-controlled, parallel group, dose-response relation study. Am J Clin Nutr. 2004; 80:1658–64. -Roberfroid M, Gibson GR, Hoyles L, et al. Prebiotic effects: metabolic and health benefits. Br J Nutr. 2010; 104(suppl 2):S1–63.