El otro día durante una comida algunas de las personas presentes habían sufrido de piedras en el riñón y se quejaban de que nadie les había explicado qué las causaba y solamente recibían la recomendación de beber mucha agua. Alguna comentó que bebía hasta 3 litros al día pero que seguía teniendo ese «problema«.
Las «piedras en el riñón» pueden ser de distintos tipos, las más comunes:
- De oxalato de calcio: muy comunes, se disuelven en vitamina C.
- De fosfato de calcio: menos comunes, no se disuelven.
- De estruvita o fosfato amónico magnésico: suelen aparecer después de una infección y se disuelven en vitamina C.
- De ácido úrico: resultado de un fallo en el metabolismo de las purinas, puede formar gota. La causa puede estar en un excesivo consumo de fructosa.
- De cistina: son las que tienen los niños, de causa genética por un fallo en la reabsorción de la cistina. Deben seguir una dieta baja en metionina y usar vitamina C.
Es necesario conocer la composición de las piedras, para atacar la causa. Los factores de riesgo más habituales son hipertensión, obesidad, deshidratación crónica, mala alimentación y deficiencias de magnesio.
Algunas recomendaciones generales serían:
- Beber más: agua es siempre la mejor elección pero es importante aclarar que los líquidos que bebamos no tengan azúcar, a mayor consumo de azúcar mayor riesgo de cálculos. Un vaso de agua con limón, pomelo, lima etc. ayudaría a prevenir la formación de piedras. El efecto de la vitamina C sobre el calcio hace que disminuya su forma libre en sangre. Y a pesar que la vitamina C aumenta la producción de oxalato también tiene una función inhibidora de la unión de de calcio y oxalato que sí formaría sales de calcio. La vitamina C no aumenta la formación de cálculos de oxalato.
- Evitar estados infecciosos o febriles que pueden llevar a deshidratación (sudoración, vómito, diarrea) la orina concentrada es el ambiente ideal para la formación de piedras. Atención especial a personas mayores.
- Consumir más vitamina C: para prevenir las infecciones del tracto urinario, disolver los fosfatos y evitar la formación de cálculos de estruvita y oxalato.
- Evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en ácido oxálico, en especial espinacas, ruibarbo, higos, chocolate, te y café.
- Evitar el sobrepeso, que incrementa el riesgo de padecer cálculos renales.
- Evitar deficiencias de calcio
- Evitar un exceso de fósforo y ácido fósforico consumiendo menos refrescos de cola.
- Asegurarse que el consumo de magnesio está entre 300-400 mg al día, si no es así, suplementar. Calcio y magnesio en la dieta deberían estar en un ratio ideal de 1:1, quienes se aseguran de tomar suficiente calcio a menudo olvidan que el magnesio debe ir a la par para mantener su equilibrio.
- Evitar deficiencias de vitamina B6 (piridoxina) y vitamina B1 (tiamina), si no estamos seguros de consumir suficiente usar un suplemento de vitaminas B que la contenga. La deficiencia de vitamina B6 suele ser bastante habitual y pocas veces se mide.
- Mantener niveles adecuados de ácido úrico: no ingerir demasiada fructosa.
