El puré de calabaza es mucho más sencillo hacerlo en el horno porque a la vez que aprovechamos para tostar las pipas de calabaza (aquí la receta) no necesitamos pasar por el engorro de pelar la calabaza, con lo que se ahorra tiempo y da menos pereza.
Procura escoger calabazas pequeñas, su carne es más dulce y tierna, cuanto más grandes más seca y fibrosa será su carne y menos aprovechable.

– Precalienta el horno a 70ºC
– Corta la calabaza en trozos y vacía las pepitas.
– Pon los trozos en una fuente para hornear y echa una taza de agua. Tápa la fuente con papel de aluminio.
– Deja que cueza hasta que esté tan tierna que puedas pincharla con un tenedor y se deshaga, serán aproximadamente 60 minutos.
– Saca la fuente del horno y retira la carne facilmente con una cuchara separándola de la piel.
– Machaca la carne con un tenedor o si ves que te quedan muchas fibras puedes pasarla por una picadora, o por un pasapurés.

Puedes tener el puré en la nevera hasta 3 días. Pero si tienes mucha cantidad y quieres almacenarlo por más tiempo colócalo en bolsas para congelar y te durará hasta 6 meses.
Si te has fijado no hemos añadido sal o pimienta y es mejor que lo salpimientes una vez vayas a usarlo, dependiendo de si es en recetas dulces o saladas, es un puré todoterreno que tiene multitud de usos.
Un par de recetas rápidas:
– Puré de calabaza Savory: Añade al puré mantequilla, sal y pimienta al gusto y podrás usarlo como sustituto del puré de patata.
– Puré de calabaza especiado: Agrega al puré, canela, nuez moscada y clavo molido, podrás usarlo como relleno para carnes y fiambres, es perfecto para tomar con carnes blancas y suavizar el sabor de las carnes más fuertes.
Y más recetas que están al caer….