Carne de caballo, una opción saludable y económica.

En UK siguen encontrando carne de caballo en lo que se supone son productos hechos con carne de ternera. Ahora le ha tocado el turno a la carne del Aldi y a la lasaña de Findus. El fraude está claro, quien compra carne de ternera quiere carne de ternera y puede llegar a ser un problema de seguridad alimentario si hay la posibilidad de que la carne de caballo pueda provenir de caballos enfermos o esté contaminada con fenilbutazona un medicamento que en perros y caballos se emplea como analgésico y antipirético.

El que se consuma carne de vaca en mayor proporción que la de caballo o potro tiene normalmente una motivación cultural, en Gran bretaña se ha montado ese enorme escándalo porque allí el caballo es considerado una mascota, aquí pasaría algo similar si nos dijeran que las albóndigas precocinadas son de carne de perro. Pero siempre han existido esas diferencias culturales. Sociedades como los celtas consideraban la carne de caballo no apta para el consumo humano por ver a los caballos como «herramientas de guerra» ligadas al honor. Sin embargo en la India se consideran a las vacas sagradas. Así que sin entrar en cuestiones culturales o filosóficas vamos a hablar del valor nutricional de la carne de caballo.

carne de vaca o caballo

El sabor de la carne de caballo es más intenso y dulzona que la carne de ternera. Más tierna si se consume de potro y más oscura según mayor es la edad del animal. Una de las ventajas que tiene este tipo de carne es su producción, mucho menos industrializada. Países como EEUU, Brasil, México, Francia, Bélgica, Italia, Suiza, Canadá, Islandia y Argentina, al igual que en partes de Asia Central son grandes productores y/o consumidores de carne de caballo. Estos animales viven en mejores condiciones en amplias áreas que les permita correr libremente y son alimentados de forma natural con forrajes una de las premisas es que la carne de caballo no contenga excesiva proporción de grasa, así que no hay engorde a base de piensos.

La carne de caballo es más nutritiva, en algunos aspectos, que la carne de ternera. El contenido calórico es menor (aunque es un dato que no nos importa demasiado) dado que contiene menor cantidad de grasa, insaturada en su mayoría y su carne es más fibrosa. Aunque no contiene ácido fólico sigue ganando cuando hablamos de Vitamina B3, B12, C, magnesio, fósforo, potasio y hierro. La grasa de caballo contiene un alto nivel de ácido graso monoinsaturado, ácido palmitoleico y ácido α-linolénico. Lo que más sorprende es que contiene una mejor proporción entre ácidos omega 3 y 6, casi se podría vender como un alimento antiinflamatorio. La calidad de proteínas es mejor en la carne de caballo, lo que la hace muy interesante para quienes no gusten de consumir mucha carne, ya que 100 gramos de carne de caballo va a aportarles mayor cantidad de aminoácidos que 100 gramos de carne magra de ternera.

¿A quien se recomienda consumir carne de caballo?

A todas las personas que tengan problemas con la absorción de hierro y/o presenten deficiencias, especialmente mujeres embarazadas, deportistas y ancianos.

Si logras vencer las «reticencias emocionales» que puedes tener a la hora de comerte un pequeño pony, podrás aprovechar no solo su alto valor nutricional sino su precio que habitualmente suele ser un poco menor que el de ternera.

 
Más información:
Nutritional characteristics of horse meat in comparison with those of beef and pork
Datos nutricionales de carne de caballo
Datos nutricionales de carne magra de ternera