Una receta muy fácil que vas a poder reproducir con diferentes frutas, las que prefieras. La elaboración es muy sencilla y su textura es parecida a la de las tartas de queso, es decir, muy suave.


Así se hace:
- Primero batimos los huevos junto con la mantequilla y una pizca de sal.
- Añadimos las fresas, pero reserva unas pocas para tropezones.
- Añade el extracto de vainilla y canela. Seguimos batiendo.
- Hora de agregar las semillas de chía. Batimos.
- Ahora las harinas, poco a poco y mejor si las tamizas para que no queden apelmazadas, seguimos batiendo.
- Deja reposar la mezcla al menos 15 minutos (estas harinas mayormente compuestas de fibra necesitan hidratarse), mientras enciende el horno a 140ºC y prepara el molde para hornear.
- Prueba la mezcla y añade edulcorante según consideres necesario, en mi caso fueron 2 cucharadas de tagatosa.
- Pon la mezcla en el molde y coloca las fresas troceadas que has reservado.
- Lleva al horno con calor arriba y abajo, pero ponlo más cerca de la parte de abajo.
- Espera hasta que la superficie está totalmente hecha, y al pinchar con un palillo este salga seco.
- Desmolda y coloca la tarta sobre una rejilla para que enfríe.
- Una vez haya enfriado…. ya sabes que hacer!! Mmmmm…

– Para decorar puedes hacer una salsa de chocolate, fresas y chocolate son una buena combinación, verdad? Pon 3 pastillas de chocolate con una cucharada de aceite o manteca de coco y calienta ligeramente en microondas o en un cazo, hasta que obtengas una crema espesa, si necesitas más cantidad añade un poco de nata o leche de coco.
