Sigo con “mis chicas” del grupo de obesidad.
En las primeras charlas me di cuenta que no podía hablarles de hormonas, macronutrientes o de balance energético, la mayoría son mujeres jubiladas y viven en el rural.
Aquí el discurso técnico no sirve, es como si les hablase chino, así que pensando un poco se me ocurrió una idea.
Tal como hacía Sócrates con sus alumnos a los que les hacía preguntas para que fuesen ellos mismos los que llegasen a las conclusiones y recordando la famosa frase de Confucio:
Dímelo y lo olvidaré, enséñamelo y tal vez lo recuerde, implícame y lo aprenderé”. Confucio
Decidí darles el protagonismo y según se iban sentando les plantee una escena:
Primero les pregunté si tenían animales en casa, la mayoría dijo que sí, pollos, cerdos y algún carnero, alguna hasta tenía vacas.
Perfecto!!
Pongamos que tengo un pollo o un cerdo que quiero hacerle engordar mucho y muy rápido ¿qué hago?
En ese momento me di cuenta que había dado con la clave, se me vinieron arriba y yo pasé a un segundo plano tomando nota y aprendiendo. Ellas como buenas dietistas de sus animales me comenzaron a contar sus recetas de engorde animal:
– A mis pollos les pongo azúcar en el agua y no veas lo bien que se me dan, se ponen lustrosos que da gusto!
– Si quieres que engorde un cerdo dale harina con agua, es lo más rápido!
– Hay que darles pienso de trigo, sobre todo al final, porque si utilizas “picón” (maíz molido) engordar engordan, pero es más lento.
– Y si ves que las gallinas no comen el pienso, para variar les das pan duro con agua y azúcar y se vuelven locas, comen más y engordan que da gusto con la mitad de trabajo.
Cuando terminaron les expliqué que salvando las distancias lo que hacían con sus animales es justo lo contrario de lo que deberían de hacer ellas si querían perder peso.
-Azúcar y agua es lo que tomamos cuando tomamos refrescos azucarados o un zumo (sobre todo los industriales) calorías vacías y muy fáciles de digerir.
– Harina y agua es con lo que se hace toda la bollería, pan y dulces. Por muy artesanal que sea una empanada: pan es pan.
– Que la harina de trigo engorda más que la de maíz es simplemente porque es menos refinada y menos glúcida.
Un claro ejemplo de la importancia de la fibra y el índice glucémico.
– Variar en el mismo tipo de alimentos, pasar de tomar harina a pan con azúcar es algo que conoce muy bien la industria alimentaria y así con los mismos ingredientes te pueden hacer pan, empanadas, espaguetis, macarrones, kellog´s, pan bimbo, croasanes, donuts, galletas…etc.
Solo me quedó decir:
Si queréis adelgazar, no comáis los alimentos que hacen engordar a vuestros animales.
Así de sencillo!!

La sabiduría que durante tantas generaciones hemos ido acumulando acerca de los alimentos y su efecto sobre nuestro organismo, es tan valiosa como poco valorada.
Antes, no hace mucho, cuando una madre quería alimentar a su hijo/a le echaba una yema en la leche, le daba hígado, mollejas y sesos. El tuétano era un premio. El padre que trabajaba para mantener a la familia era el que comía primero los huevos que eran un bien escaso. A las parturientas les daban caldo y comían hígado para reponerse. Si estabas enfermo yemas de huevo crudas.
Nuestras abuelas no eran diplomadas, pero sabían qué alimentos eran nutritivos y cuales no. Esto es lo que hemos perdido, las madres actualmente con tal que el niño coma les dan lo que sea, y un bollicao alimenta pero un queso curado engorda y es malo para la salud.
Es una pena que el progreso haga que cada vez seamos más ignorantes.
Estamos involucionando.