La receta original de las galletas de jengibre lleva ingredientes como la melaza que no deja de ser un derivado de la caña de azúcar, uvas pasas o remolacha hasta que toma un aspecto similar a la miel que es de donde viene su nombre. Que duda cabe en que no he usado ese ingrediente, tampoco azúcar moreno o miel. Comer sí, maltratar el páncreas, no gracias!!

1 huevo grande
1/2 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de canela en polvo
2 cucharaditas de jengibre molido
1/2 cucharadita de nuez moscada molida
1 semilla de cardamomo
1/4 cucharadita de sal
Edulcorante al gusto (yo he usado 2 cucharadas de tagatosa) 1 cucharadita de café soluble (opcional solo para dar color)

Así las he hecho:
– Ponemos en la picadora todos los ingredientes secos a excepción de el edulcorante. Si no usas cardamomo puedes saltarte este paso, pero recomiendo que lo hagas para que las especias y harinas se mezclen perfectamente.
– En otro recipiente mezclamos la mantequilla con el edulcorante y el huevo hasta que obtengamos una pasta espesa
– Añade poco a poco la harina usando un tamizador o colador para airearla. Remueve hasta que estén bien mezclados y obtengas una bola de masa.
Siempre es buena idea tener un poco de harina de trigo sarraceno a mano por si necesitamos añadir un poco más.
– Parte la bola en 2 partes y envuelve la masa en papel plástico, refrigera durante al menos una hora en la nevera.
– Precalienta el horno a 140ºC y coloca una hoja de papel para horno o silicona.

– Sacamos una de las bolas y estiramos la masa procurando que no quede demasiado fina o se romperán.
– Usa el molde para recortar las galletas. Si la masa se reblandece demasiado al trabajarla vuelve a meterla en la nevera unos minutos antes de hornearla.
– Repite la operación con la otra bola.
– Hornea las galletas durante 12-15 minutos, dependiendo del tamaño de la galleta, hasta que veas que se despega del papel tocándolas con un dedo.
– Retíralas del horno y dejarlas reposar en la bandeja del horno un par de minutos antes de transferir a una rejilla para enfriarlas.
Es el momento de preparar la glasa para decorar y aquí no hay receta, necesitas calentar un poco de aceite o manteca de coco y añádele un poco de edulcorante. Espera a que estén frías y usa un pincel para pintarlas (aprovecha si tienes niños en casa para tenerlos entretenidos un rato).

Y a disfrutar!!!
