Mi regalo de San Valentín? 10 kilos menos y algunos años de vida

amor y comida

Convivir con alguien que no entiende porqué has dejado de comer porquerías megaprocesadas y alimentos dañinos puede ser algo sumamente complicado, aceptémoslo, el ir contra la corriente alimenticia actual no es un trabajo grato y muchas veces la primera batalla (y la más grande) la tienes en tu propia casa.

En mi caso así fue, mi pareja era (o sigue siendo) un grasofóbico, que tenía una nevera repleta de yogures y otros tristes alimentos desnatados, y en su boca un eterno lamento a su imposibilidad de adelgazar a pesar de sus cenas de lechuga con tomate. «Es la falta de ejercicio» me decía y se dedicaba a hacer kilómetros antes de volver a casa.

Después la cosa empeoró, tras unos análisis fue el endocrino quien le puso a dieta y volvió a casa cabreado y con una dieta de 1200 calorías en la que comía ensaladas con pechuga de pollo y pescado hervido, día tras día. Le di de plazo un mes, no le aguantaba: cambios de humor, irritabilidad, ansiedad…. HAMBRE, lo que tenía el pobre hombre, era hambre, pero nadie es profeta en su tierra y a pesar de ver lo bien que yo me sentía y que no engordaba, él achacaba eso a «mi metabolismo» y no a los cambios en mi dieta.

¿Como puedes comer grasa y no engordar? Te vas a poner como una foca…
¿Como puedes cocinar con mantequilla y no tener las arterias taponadas? Eso no puede ser bueno…
Como comas tantos huevos te vas a poner amarilla…

Casi 4 meses después de ponerse en mis manos, mi chico ha adelgazado 10 kilos, sin sufrir, comiendo muchas más calorías, alimentándose y disfrutando con la comida, este San Valentín le regalo salud, sentirse cómodo con su cuerpo, más ágil y ligero y también algunos años más de vida (que espero disfrute a mi lado). Me gustaría decir que sigue este blog y está al día en temas de nutrición pero no es así y a pesar de ello sí ha reconocido que esta dieta funciona, que es mucho más saciante y que pese a las limitaciones no se siente «a dieta».

dos comidas una pareja

Hemos pasado de tener que hacer la misma comida con dos versiones (con y sin grasa) a poder comer juntos la misma comida y ahora ya no solo me da la razón sino que es quien me propone temas para investigar, me envía noticias y cuando ve a alguien comer «light» se ríe y me guiña un ojo.

Tenemos nuestros «chistes-paleo» como cuando vamos a una cafetería pedimos un té y nos sirven un suicidio gratis:

Pides un te y te sirven

Quizás no entienda como funcionan las grasas o porque el aceite de coco es sano, y aunque aún tiene sus reparos con ciertas comidas grasas, está encantado de poder comer quesos grasos sin remordimientos  y ha descubierto que su nueva comida preferida es la frittata

Queda mucho por hacer, ya entiende porqué debe desayunar proteína, pero le chirría que yo desayune huevos todos los días y aunque él muchas veces los desayuna camuflados sigue teniendo sus reticencias al colesterol. Dadle tiempo!!

Por ahora solo está molesto con la dieta y la pérdida de kilos porque resulta que los trajes que tiene le quedan flojos y toca renovar armario… si es que el que nace llorando muere quejándose

Lo mejor y lo único que quiero celebrar en este San Valentín, es que a pesar de que en una pareja ambos tengan ideas y modos de vida diferentes lo único que hace que esa unión continúe es el respeto. Respeto y comprensión!! (y una dieta equilibrada)