Como no todo va a ser postres en esta dieta voy a estrenar la parte de recetas saladas con esta tortilla que en mi casa se ha convertido en la única. Si no la conoces y la pruebas te sorprenderá su intenso sabor. Y como ventaja adicional decir que es más fácil de hacer que la típica de patata.
A pesar que las patatas están permitidas en la dieta paleo, suelo restringir su consumo por su alto índice glucémico y el calabacín es una muy buena alternativa.
Al tajo que ya hay hambre, necesitaremos:
1 calabacín
1 cebolla (le da un sabor mucho más intenso, pero si no te gusta puedes prescindir de ella)
1 pimiento verde y otro rojo (opcional, realmente es una licencia de la cocinera a la que le gusta comer alimentos con color)
3 huevos, los de la foto, con ese color tan intenso son de gallinas “de casa”
100 gr. de jamón serrano o ibérico, también valdría cecina o lacón.
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Lava y seca el calabacín, corta los extremos y cortalo en láminas, se puede pelar, pero no es necesario además queda mucho más bonita la tortilla. Picamos la cebolla y el pimiento. Y troceamos el jamón.
En una sartén calentamos el aceite en cantidad suficiente para cubrir la cebolla (con 6 cucharadas debería ser suficiente) y ponemos a pochar la cebolla que se haga despacito para que no se queme y quede jugosita. Cuando veas que está transparente añade el pimiento y fríe todo durante unos minutos.
La cebolla estará hecha cuando comience a tostar, en ese momento sacamos todo y dejamos escurrir. Y sin que el aceite enfríe echamos el calabacín, suele tardar unos 5 minutos en hacerse, sabrás que esta hecho cuando esté blando y cocido.
Una vez esté hecho el calabacín, lo retiramos del aceite y lo dejamos escurrir mientras batimos los huevos con una pizca de sal y pimienta al gusto.
Si habéis usado jamón serrano o ibérico yo no lo freiría antes de unirlo al huevo (puede quedar muy salado), si es lacón o panceta quedará más sabroso si lo freís previamente un par de minutos.
Y una vez estén batidos los huevos le añadimos el jamón, la cebolla y el calabacín que teníamos escurriendo. Lo mezclamos bien y dejamos reposar un poco para que, sobre todo el jamón, se ablande con el huevo.
Mientras ponemos 2 cucharadas de aceite (sirve el que hemos usado antes para freír) y cuando esté bien caliente la sartén echamos la mezcla. Movemos la sartén para que «asiente» y dejamos que cuaje.
Nunca nos quedará esponjosa y seca como algunas tortillas de patata que hay por ahí, es una tortilla jugosa, colorida y deliciosa.
Le damos vuelta y a comer!!




