Pon sal en tu vida y no la culpes de tu hipertensión

Hay muchos mitos alrededor de la sal, como:

– Creer que todas las sales son iguales
– Que es la única culpable de la hipertensión
– Que las dietas bajas en sal son sanas
 


Cuestionar la relación entre sal e hipertensión es complicado, desde siempre nos han dicho que debes evitarla para no tener la tensión alta y nos hemos acostumbrado a esa idea, tanto que nadie cuestiona esa relación.

Pero el tomar o no, sal en tus comidas realmente va a tener poco impacto si se trata de prevenir o bajar la hipertensión.

Hay muy pocos estudios que avalen esta teoría y en ellos se han usado sal refinada, nunca un estudio se ha basado en el consumo de sal sin refinar.

El primero de ellos es del año 1904 y durante los 50 años siguientes han estudiado este supuesto efecto en animales a los que alimentan con grandes cantidades de sal refinada para demostrar la relación entre sal e hipertensión. Demostraron que esa dieta a base de sal hacía subir la tensión en animales y que descendía en cuanto se eliminaba.

Sin más estudios extrapolaron esas conclusiones a los humanos y en 1979 basándose en parte en esos estudios se hizo oficialmente culpable a la sal de la subida en la presión sanguínea.

Los estudios realizados se basan en la medición de sodio excretado a través de la orina y la relación de esta cantidad con la presión arterial.

Y uno de los estudios más completos hasta la fecha con 10.000 personas en 39 países descubrió que cuatro poblaciones de lugares tan dispares como Brasil, Kenia y Papua y Nueva Guinea era donde las personas no aumentaban su tensión conforme envejecían, cabe destacar que eran tribus primitivas, que no fumaban ni bebían alcohol además de no aparecer signos de obesidad.

Numerosos ensayos han tratado de buscar un vínculo entre las dietas pobres en sodio y baja presión arterial. Otro estudio donde examinaron los resultados de 57 ensayos de personas con presión arterial normal. Una dieta baja en sodio resultó en una reducción de la presión arterial sistólica de 1,27 mm Hg y la presión arterial diastólica en 0.54mmHg en comparación con una dieta alta en sodio. Estos números no son suficientes para fijar la política mundial. Muchos otros estudios han encontrado resultados similares y es muy modesta la cantidad de reducción en cuanto a la presión arterial cuando la ingesta de sal se reduce drásticamente.

Cada 10 años, el gobierno de EE.UU. hace un análisis de miles de estadounidenses cotejando datos en varios marcadores de la salud. Uno de estos marcadores es el consumo de minerales y excreción de sodio.

En los últimos 30 años se ha encontrado una correlación entre los niveles inadecuados de minerales (sobre todo potasio y calcio) y la presencia de la hipertensión. Por otra parte, el aumento de los niveles de sodio en la dieta no se asoció con hipertensión. Hay pruebas suficientes para descartar el mito de que la sal es precursora de la hipertensión. La sal de calidad, sal marina sin refinar, no causa hipertensión. De hecho, su uso puede ayudar realmente a prevenir y tratar la hipertensión y ¿a que eso no te lo esperabas?

Proximamente atacaremos los otros dos mitos!!

Estudios señalados:
1. Ambard, L. Casues de L’hypertensin annerielle. Arech. Gen. De Med. 1904:1:520-33.
2. U.S. Dept. of HEW. Healthy People: Surgeon General’s report on health promotion and disease prevention. 1979.
3. Elijovich, F. The argument against. J. Cllin. Hypert. 2004:6(6):335-339.
4. Jurgens, et al. Effects of low sodium diet versus high sodium diet on blood pressure, rennin, aldosterone, catecholamines, cholesterols and triglyceride. The Chochrane Database of Systemic Review. 2004. Issue 1.