Dicen las malas lenguas de internet que estas patatas fueron una creación y más tarde plato estrella del restaurante Hasselbacken en Estocolmo, la receta original lleva mantequilla, pan rallado, queso, romero y nata, pero he querido rebelarme y hacerlas sin lácteos, con panceta, manteca de cerdo y ajo.
Han quedado realmente buenas y van dedicadas a todos aquellos que adoran las patatas y necesitan hidratos y en especial para Andrés que disfruta patatas de Xinzo (¿o debería dedicárselas a su padre a ver si me trae unas pocas?)


Así se hacen:
1.- Precalienta el horno a 200ºC
2.- Lava y seca las patatas
3.- Córtalas en tiras finas (máximo un centímetro) sin llegar al fondo, puedes ayudarte de unos palillos chinos puestos a modo de tope, tal como aparece en las fotos.
4.- Coloca un poco de panceta entre las tiras y alternando un poco de ajo laminado.
5.- Sella con manteca de cerdo, intenta que la grasa quede bien metida entre las tiras.
6.- Un poco de aceite de oliva, sal pimienta, especias (tomillo y romero le sientan muy bien) y al horno. Baja la temperatura a 150ºC y deja que se haga despacito. Cuando hayan pasado 15 minutos puedes echar un poco de manteca, aceite o ghee por encima, y repetir cada 15 minutos hasta que estén listas.
Cuando veas que está arrugada por fuera pínchala con un palillo en la parte más central para asegurarte que ya está hecha. Sácala del horno, quítate el delantal y a disfrutar…

También puede hacerse con boniato (sweet potatoe) pero cuidado aquellas personas con diabetes, prediabetes o problemas de glucosa, resistencia a la insulina y similares, es demasiado aporte glúcido.
Tampoco te interesa si tienes sobrepeso o estás intentando perder algo de peso.
